mujer

Síndrome metabólico: Dieta y ejercicio

Si pasaste los 35 años de edad, tu trabajo y tu forma de vida te resultan estresantes, no vas al gimanasio y de cuidar tu dieta ni hablar, tendrías que tener en cuenta que empiezas a estar en riesgo potencial de sufrir este cuadro.

Obesidad, colesterol elevado, altos niveles de glucosa en sangre (diabetes) e hipertensión son dolencias que tenemos que intentar evitar no sólo por las incomodidades y dificultades que representan en nuestra vida diaria, sino porque nos predisponen a accidentes cardiovasculares, a veces con consecuencias irreversibles.

Muchas personas que no tienen el hábito de realizarse un chequeo médico anual, van dejando poco a poco que los malos hábitos invadan su vida y cuando lo comprenden se suele tornar muy difícil de revertir.

En VivirSalud te hablamos con frecuencia de la importancia de mantener una dieta equilibrada y prestar atención al ejercicio físico. ¿Por qué? Porque cuanto mejor sea nuestro equilibrio psicofísico, más felices seremos. Y porque mantenerlo, en una gran medida depende de nuestra voluntad.

La suma de una dieta inadecuada, ausencia o insuficiencia de actividad física y desgaste nervioso (estrés) conforman un cóctel explosivo que puede modificar nuestro metabolismo volviéndolo inmanejable y peligroso.

Si crees que formas parte de este grupo de riesgo te acercamos algunas sugerencias que te serán de utilidad:

  • Controla tu estrés, no dejes que él te controle a tí porque el aumento de adrenalina hace que la glucosa y el colesterol se acumulen en nuestra sangre. Puedes elegir entre un sinnúmero de técnicas de relajación la que más te guste y a la vez realizar ejercicio físico con regularidad y que no sea competitivo. Una caminata de media hora diaria es un aporte inmejorable a tu salud.
  • Consume alimentos sanos, en lo posible frescos, con abundancia de frutas y verduras. Realiza entre 4 y 5 ingestas diarias.
  • Realiza controles periódicos de tu peso, tensión arterial, colesterol y glucosa.
  • Intenta reducir o erradicar los malos hábitos como tabaco o alcohol en exceso.
  • Para terminar, nada mejor que una infusión relajante de melisa, valeriana, etc...y una conversación grata o una buena lectura que te garantice un reparador sueño nocturno.