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El peligro de los rayos del sol

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iStockphoto/Thinkstock

Después de unas cuantas horas bajo el sol en la playa nuestra piel puede quedar roja como un tomate, tal como le sucedió al hombre de la imagen de arriba. Estas quemaduras, además de ser dañinas para la piel, nos demuestran lo intensos que están los rayos solares y por tanto, lo necesario que es cuiadarnos de ellos.

Nuestra piel tiene una capa protectora natural que nos protege de la radiación ultravioleta llamada melanina. Sin embargo, cuando nos exponemos demasiado al sol, el pigmento de la melanina no alcanza y es así que luego nuestra piel queda enrojecida y nos arde. Por eso es que debemos aplicarnos la protección extra que nos brindan las cremas o pantallas solares, sobre todo la personas de piel blanca, que son los que tienen menor cantidad de melanina.

Uno de los errores más frecuentes que pensar que el peligro de los rayos del sol solamente se siente en plena playa, en verano y con 40 grados de calor. Si bien en menor medida, la radiación ultravioleta del sol hace efecto durante todo el año.

Además de utilizar protector solar, hay otras maneras de protegerte de los rayos del sol. Entre ellas, evitar la exposición directa, especialmente en el horario en que los rayos son más fuertes (entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde); usar ropa cómoda, fresca y preferiblemente de colores claros; usar sombrero y gafas de sol y evitar las camas solares de bronceado artificial.

Recuerda que el daño que el sol causa en la piel es irreversible y acumulativo. Por eso, protégete desde ahora.