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Cómo curar una herida

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George Doyle/Stockbyte/Thinkstock

Las heridas son las lesiones más comunes y por eso es necesario que sepamos cómo curarlas. Tengamos en cuenta que si no las curamos de forma instantánea corren peligro de infectarse. Esto generará problemas mayores. Solucionemos el problema de raíz. Verás que es un procedimiento sencillo y te servirá para minimizar los daños.

Las heridas interfieren en la integridad de los tejidos blandos (ya sea la piel, los músculos, los tendones, etc). Son producidas por agentes externos como vidrios, piedras, cuchillos; o por agentes interos como un hueso fracturado. No todas las heridas son abiertas. A veces se produce un hematoma, que es una herida cerrada.

A la hora de curar una herida hay que prevenir la hemorragia y la infección. No hacerlo puede significar un problema grave e, incluso, significar la muerte. Para detener la hemorragia de una herida realiza presión directa sobre la herida con una gasa. Cundo se llene de sangre dejala y coloca otra. Luego de realizar presión directa es bueno que eleves la extremidad donde se ha producido la herida. De esta manera disminuirás el flujo sanguíneo y disminuirás la hemorragia.

El siguiente paso: prevenir la infección. Irriga la herida con una solución estéril o con agua. Lava la herida con jabón neutro y enjuga. Desinfecta la herida con soluciones de yodo, coloide de plata u otro antiséptico. Luego enjuga de nuevo. Otro consejo importante: no utilices alcohol. Eso podría lesionar los tejidos todavía más. Por último, cubre la herida con una grasa estéril.