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La soja y sus isoflavonas para el climaterio

El climaterio es una de las etapas más delicadas por las que debe atravesar la mujer en su vida. Esta etapa puede extenderse durante años, y está estrechamente ligada a la aparición de la última menstruación, y sus consecuencias son diversas, yendo éstas desde trastornos vinculados a la osteoporosis hasta problemas cardiovasculares que pueden desembocar en consecuencias muy graves para el organismo.

Hace algunos años, estudiando poblaciones de Oriente se advirtió que las mujeres orientales no padecían con tanta frecuencia e intensidad los síntomas asociados al climaterio. Tras muchas investigaciones se logró comprobar que el causante de este milagro era  uno y sólo uno: la alimentación. ¿Y dónde entra la soja en relación a esto? En que este alimento conforma en gran medida la alimentación típica de la población oriental.

A partir de allí se asoció el consumo de soja con una reducción de los problemas asociados al climaterio. ¿Pero por qué ocurría esto? La respuesta está en las isoflavonas de la soja.

Las isoflavonas son unas moléculas que están presentes en la soja y que son la daidzeína, la genisteina, la glicitina, la genistina y la daizina. Ninguna de estas son hormonas, pero su accionar es similar al de ellas, lo cual actúa muy favorablemente contra el climaterio; son, concretamente, fitoestrógenos, y actúan como si fueran estrógenos femeninos.

Lamentablemente el consumo de isoflavonas continúa siendo pobre en la dieta occidental. En la ingesta total de alimentos de una occidental las isoflavonas representan tan sólo 4mg, mientras que en el caso de una mujer oriental éstas alcanzan los 40mg.