Aceite de Onagra y que ¡viva la cosmetica natural!

[[{"fid":"1259299","view_mode":"default", "type":"media","link_text":null,"attributes":{"class":"media-element file-default"}}]] El aceite de Prímula, más conocido como onagra, es uno de los aceites más importantes que nos brinda la naturaleza para el cuidado de la piel.

La planta y las semillas de Onagra o Oenethera, han sido utilizadas durante siglos por los indios americanos. Estos usaban la planta en agua caliente, como infusión, para curar las heridas, los problemas cutáneos e incluso el asma.

La planta es originaria de Norteamérica y se trata de una planta de jardín muy popular, que se ha adaptado también a distintas partes de Europa y Asia. Aunque recién apareció en  Europa a partir del siglo XVIII. Su nombre "onagra vespertina", se debe al color amarillo pálido de sus flores, que se abren durante la tarde.

También se la suele llamar Primula (Primula spp.), otra planta con la cual se la suele confundir, gracias al término ingles primrose, derivada del griego «Oïnos» (vino) y «Ther» (animal salvaje).   Y es que una leyenda muy vieja atribuía a la Onagra, la propiedad de domesticar a los animales salvajes cuando era macerada en vino.

El "aceite de onagra” o de  prímula, ese mismo que usaban los indígenas americanos, hoy se a puesto de moda. Las semillas de la onagra común contienen ácido gamma-linolénico (GLA), un ácido graso esencial raro, directo de las prostaglandinas (las hormonas), que  se utiliza para reducir los dolores del síndrome premenstrual.

Este aceite es un regulador del sistema hormonal y su regular ingestión (dos a tres veces al año durante veintiún días seguidos) ayudará en casos de eccemas, psoriasis y acné. Pero además,  tiene acción anti-envejecimiento y propicia la regeneración de las arrugas de la piel.

El aceite de onagra contiene un 88.5% de ácidos grasos poliinsaturados o ácidos grasos esenciales (también llamados "Vitamina F" por algunos estudiosos). Y aunque otros aceites también los contienen, el de onagra tiene la particularidad de contener ácido gammalinolénico en estado preformado, lo que le ahorra un paso al organismo en el proceso de transformación de los ácidos grasos en  prostaglandina E1 (ó PGE1).

Es justamente por ello que los ácidos grasos poliinsaturados son importantes y esenciales: pues nuestro organismo no los produce y sin ellos, no hay prostaglandinas.

Las prostaglandinas son sustancias biológicamente activas (que se forman a partir de los ácidos grasos poliinsaturados) que tienen una vida muy corta (menos de 5 minutos). Estas se generan en la mayor parte de las células corporales cuando en la membrana celular se produce una estimulación.

Hoy se conocen alrededor de 15 tipos de prostaglandinas. Pero en lo que refiere a al aceite de onagra nos importa una: la PGE1.

Las PGE1 se forman a partir del ácido gammalinolénico que contiene el aceite de onagra, e interviene en los procesos de dolor, inflamación y fiebre. Entre las acciones que se les atribuyen, están las siguientes:

• Prevenir la trombosis y reducir la tensión sanguínea • Dilatar los vasos sanguíneos y aliviar la arterosclerosis • Reducir la velocidad de elaboración del colesterol • Permitir una mayor eficacia a la insulina • Prevenir la inflamación y controlar la artritis • En condiciones de laboratorio, detener el crecimiento de las células cancerosas • Aliviar los síntomas físicos y mentales del síndrome premenstrual • Acción sedante y tranquilizadora sobre el sistema nervioso central • Estimular la producción de neurotransmisores • Favorecer la absorción de las vitaminas liposolubles (A,D,E y K) • Y la más importante de todas: regular las acciones de otra prostaglandina: PGE2 (que tiene el efecto contrario a las PGE1)

En parte por todo esto, el aceite de onagra es tan bueno.

Via | mujeresholisticas