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El camino a la bellísima Mandalay

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Birmania sufrió muchos cambios con el paso de los años, más en lo que se refiere al ámbito político, y también con respecto a las influencias que recibió de muchos de los países que la rodean. Uno de estos es China que, gracias al intercambio económico y la llegada de inmigrantes, hizo de la ciudad de Mandalay uno de los destinos imperdibles de toda Asia, siendo además la segunda ciudad más grande y poblada del país. Aunque sea cuna de todo lo económico, entre sus paisajes urbanos encontrarán un pintoresco ambiente repleto de tesoros culturales que les cambiarán la vida. 

Mandalay desde las alturas

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Entre estos tesoros podemos encontrar sitios con una mezcla perfecta de lo natural y lo religioso, así como la Colina Mandalay, que actualmente está algo modernizada ya que podemos acceder a ella a través de transporte público y no, como en las épocas antiguas, a pie.

Por lo tanto, con sólo esperar veinte minutos al pie de la colina y tener algo de dinero a mano, podrán llegar inmediatamente a la pagoda situada al tope. Lo más curioso es que, si van caminando, no les cobran entrada, por lo que es ideal para los viajantes más económicos. Desde la pagoda se puede ver toda la ciudad, aunque si desean sacar fotografías tendrán que pagar una multa particular.

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Aparte de la pagoda, el segundo lugar más sagrado de todo el país, y específicamente de la ciudad, es Maha Myat Muni Paya, que no es nada más ni nada menos queuna enorme estatua de Buda. Este impresionante monumento alcanza los cuatro metros de altura y está hecho completamente de oro y, para colmo, está decorado con algunas de las joyas preciosas más grandes del mundo. Si lo desean, pueden comprar un paquete de hojas doradas para participar de la tradición de decorar la estatua.

Construcciones maravillosas

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¿Les interesa ver más bellas construcciones? Pues, no miren más allá del Monasterio Shwenandaw, una edificación hecha completamente de madera de teca y cubierta de maravillosos diseños tallados en esta superficie. Este edificio solía ser parte del palacio real a fines del siglo XIX, pero luego de un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial todo el complejo fue destruido, y hoy lo único auténtico que queda de éste es este monasterio.

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Hablamos de auténtico porque hoy en día aún se encuentra el Palacio Real, una ciudad amurallada dentro de Mandalay, pero no es la construcción original del rey, y ni siquiera se respetaron los materiales originales que componían el sitio, y muchos locales les recomendarán que se mantengan fuera no por una maldición o algo por el estilo, sino porque se construyó con mano de obra ilegal o poco remunerada.

De todos modos, pueden visitarla sin problemas, y es una buena manera de cerrar nuestro viaje a Mandalay, una ciudad de Birmania en constantemente crecimiento.

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