Sitges, la bella ciudad catalana

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En Europa, más precisamente al este de España, en la provincia de Cataluña, se encuentra la bella ciudad mediterránea de Sitges, donde cada año (en el mes de octubre) se lleva a cabo un importante festival cinematográfico internacional al que acuden artistas y público de todo el mundo.

La mejor playa europea

La ubicación geográfica de Sitges es privilegiada, está a sólo treinta y seis kilómetros de Barcelona, dentro de la comarca de Garraf, hacia el sur del Parque Nacional del mismo nombre. Cuenta con varios puertos deportivos y el turismo es una fuente muy importante de ingresos para la hermosa ciudad balnearia situada en la denominada Costa Brava de Cataluña; incluso una de sus playas, San Sebastián, fue elegida por el diario norteamericano New York Times como la mejor playa urbana de toda Europa. Y luego el resto de su litoral marítimo que se extiende desde la Platja de les Botigues, al norte, hasta la Platja de l'Home Mort, por el sur, contando todas con una concientización ecológica sorprendente, priorizando siempre el cuidado del medio ambiente.

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Donde hoy día se alza el Ayuntamiento, en el Cerro de la Punta, durante la Edad Media hubo un castillo y aún se puede adivinar dónde estuvieron ubicadas sus murallas; la vida en aquellos tiempos giraba en torno del Cerro de Baluard. Del siglo XIV data el Palacio del Rey Moro y, en la actualidad, es característica su iglesia tan cercana al mar, en ella se invoca a Santa Tecla y San Bartolomé.

Un clima sorprendente

Dicen que las bondades de su clima deben atribuírsele a las montañas del Garraf y a los vientos marinos que detienen y alejan la nubosidad, respectivamente, permitiéndole tener sol la mayor parte de los días del año. Su gastronomía heredó mucho de la tradición marinera de esas costas y el arroz con mariscos tiene un gusto por demás excelente allí. Hay bastantes variedades de uno de sus platos típicos, el xató, preparado con verduras y pescado, algunas con escarola, otras con aceitunas, otras con avellanas, pero todas sazonadas con un exquisito aceite, vinagre y sal, imposible dejar de probarlo.

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Para beber pediremos Malvasía, por supuesto, un vino dulce elaborado con ese tipo de uvas, reminiscencia de la cultura griega, pero que en Sitges tiene la particularidad de presentar un cierto grado de acidez que lo vuelve único.

Como postre podríamos probar “les escumes”, las espumas, ligeras pero crujientes, realizadas a base de clara de huevo, azúcar y almendras que son exquisitas. Aprovechar la época de vacaciones para introducirnos algo más en el Arte y la Cultura es lo ideal, y eso es algo que no escasea en Sitges, precisamente.

Podremos visitar la casa-taller del gran pintor Santiago Rusiñol, pasear por el Rincón de la Calma y disfrutar del magnífico legado arquitectónico que se despliega ante nuestros ojos.

Quien conozca Sitges se enamorará y regresará a ella una, y otra, y otra vez.

¿Conoces Sitges? ¿Cuál te parece su mejor característica?