El templo Todaiji y el Buda más grande del mundo

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Asier Villafranca - RF - Thinkstock

En Nara, Japón, se levanta uno de los templos que reúne más visitas turísticas de todo el país: el templo Todaiji. Este lugar es uno de los puntos de referencia del budismo, y por consiguiente una de las mecas del turismo religioso japonés. Se trata nada menos que del templo en madera más grande de todo el mundo, y que además cuenta con el atractivo de la famosa estatua del Buda de Nara.

En el año 741 d.C., el Príncipe Shotuku decidió construir un templo budista en cada provincia del Japón, y dos años más tarde comenzó la construcción de Todaiji en Nara . Este templo se construyó en tan sólo cuatro años, y su obra constituyó una verdadera proeza, pues en tan sólo cuatro años finalizó habiendo dado a luz a una estructura arquitectónica sin precedentes.

Las fotos bastan para admirar la belleza de este templo. Consecuente con las características típicas de la arquitectura japonesa, el templo de Todaiji que hoy conocemos abarca tan sólo dos tercios del edificio original tras haber sido reconstruido en el siglo XVII. Incluso tras esa reconstrucción aún continúa siendo el edificio en madera más grande del mundo.

Pero pasemos a su atractivo principal, el Buda de Nara. Esta colosal estructura religiosa mide 16 metros de alto, y constituye tanto un objeto de culto sin parangón como un atractivo turístico que convoca a miles de turistas anualmente. La ceremonia de limpieza del buda es un atractivo aparte, la cual se realiza los días siete de agosto de cada año y en ella participan sacerdotes del templo. Recuerda que para ver este buda debes ingresar al edificio principal del templo: Daibutsuden.

Como dato curioso, detrás de la estatua del buda hay una alta columna de madera con dos orificios que tienen exactamente las medidas de los orificios nasales del buda. Se cree que si logras pasar por ellos serás bendecido con la iluminación.

Otro atractivo del templo Todaiji son sus ciervos. Éstos están protegidos como tesoros nacionales, y se los considera mensajeros de los dioses por el Shintoismo. Puedes alimentarlos con las obleas que venden dentro del recinto, pero ten cuidado con ellos, no olvides que se trata de mensajeros de los dioses.

Vía | OrientalArchitecture