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Los atractivos del casco histórico de la Ciudad de México

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iStockphoto/Thinkstock

Soy de la opinión de que los cascos históricos de las ciudades, son un lugar obligatorio para visitar si se decide realizar una recorrida turística por un lugar que conocemos. No sólo los cascos históricos son muy aprovechables por su belleza y estilos arquitectónicos, sino que son la puerta de entrada para conocer la ciudad en su totalidad, ya que albergan en todos los aspectos los elementos identitarios más relevantes de la cultura local y el folklore en su máxima expresión.

El casco histórico de la Ciudad de México no escapa a esta regla general, ya que en este lugar coexisten los elementos más antiguos de casi todo el México actual a partir de la época de la colonización española. Construido con la forma de un tablero de ajedrez, el casco histórico de la capital mexicana esconde tras su estructura urbana las más minuciosas y detalladas historias del desarrollo de la ciudad hasta llegar a la metrópoli que es en el día de hoy.

La discreta arquitectura del casco histórico que da muestra de la vocación comercial que ha tenido siempre esta ciudad, engloba al bullicioso vivir cotidiano que existe en ella, dentro de la cual circulan numerosos autobuses, taxis y autos, volviéndola una zona de lo más transitada.

Al ser un lugar tan geométrico y con una planificación urbana tan ordenada, el lugar puede recorrerse en su totalidad sin mayores inconvenientes, visitando todos los barrios agrupados en cuatro sectores que componen al casco (San Sebastián, Santa María, San Juan y San Pablo). Pero el gran atractivo de este lugar es el Zócalo, la Plaza Mayor en la que convergen los cuatro sectores mencionados, y bajo la cual se encuentra escondida nada más ni nada menos que la antigua capital del imperio azteca: Tenochtitlán, que emerge en forma de restos, acoplándose con nuestro presente, pero evocando un riquísimo pasado.

La Catedral Metropolitana, el Palacio de Bellas Artes, la Plaza Tolsá, la cantidad de museos que han sido instalados en este centro histórico, entre muchísimas atracciones más, conforman este hermoso lugar, testigo de la historia de México, y un lugar de relevancia simbólica para cualquier mexicano.

Nada mejor que culminar un recorrida de domingo por este lugar que con una cena en el Café Tacuba, un restaurante emblemático del casco histórico; un lugar ideal para poder comprobar finalmente que el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad que la UNESCO le ha otorgado a el casco histórico de la Ciudad de México es un título de lo más justo y merecido.

Vía | México citadino