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La escalofriante maldición de la tumba del faraón Tutankamón

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Hotepibre (Giuseppe) via Wikimedia Commons

A veces existen misterios en el mundo que no deberían ser profanados, y uno de los mejores ejemplos es la tumba de uno de los faraones más gloriosos del Antiguo Egipto: Tutankamón, quien desde su muerte en el 1323 A.C. reposaba en el interior del Valle de los Reyes hasta que sus restos fueron descubiertos por una investigación en 1922.

A partir de entonces se desató la que muchos consideraron como la escalofriante maldición de la tumba del faraón Tutankamón.

Grandes hallazgos, peores destinos

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The Times via Wikimedia Commons

Tras casi veinte años de investigación, el 24 de noviembre de 1922 el arqueólogo Howard Carter y su patrocinador, Lord Carnarvon, se adentraron en el Valle de los Reyes, junto al río Nilo, hasta alcanzar el sarcófago en el que reposaban los restos del faraón Tutankamón, fallecido a los 19 años de edad por causas que aún yacen sujetas a un amplio debate por parte de los expertos. 

El descubrimiento de la tumba se convirtió en uno de los grandes sucesos de la década de 1920, impulsando a los descubridores a analizar durante años la tumba que contenía los restos momificados del faraón e, incluso, plantear movilizarlo a la ciudad de El Cairo para facilitar las posteriores investigaciones de los expertos.

Sin embargo, hubo algo que impidió que los restos de la momia del Rey Tut (como también se le conoció en los medios) se mantuvieran en el Valle de los Reyes.

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yuelan/iStock/Thinkstock

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En 1923, Lord Carnarvon, apasionado coleccionista de piezas arqueológicas y obras de arte, fue picado por un mosquito que le llevó a sufrir diversas fiebres hasta morir. Durante la misma época, uno de sus pájaros fue devorado por una serpiente, su perro murió de vuelta a Inglaterra y otras once personas envueltas en el descubrimiento murieron en extrañas circunstancias, incluyendo a la secretaria de Carnarvon o a uno de sus familiares, Lord Westbury, quien terminó suicidándose.

Al mismo tiempo, el grabado "la muerte vendrá con alas raudas a aquellos que osen perturbar la paz del rey", el cual lucía en la tumba de Tutankamón, parecía profetizar una serie de infortunios que muchos bautizarían como la maldición del faraón Tutankamón.

Sin embargo, ¿qué pasó con Carter? ¿Por qué la maldición ancestral no había recaído sobre el mayor responsable del descubrimiento? He ahí donde reside la prueba que muchos expertos utilizan para justificar que realmente tal maldición no existió nunca. 

Para la posteridad queda una de las leyendas más oscuras del mundo de la investigación y la leve certeza de que el descubrimiento de algunos misterios sí pueden acarrear un destino mucho peor. 

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La escalofriante maldición de la tumba de Tutankamón dio la vuelta al mundo hace más de noventa años atrayendo a todos los medios de la época, aterrando a los lectores y, de paso, marcándose un impacto en la cultura popular que daría inicio a películas como La Momia de Boris Karloff.

¿Has estado alguna vez en Egipto y visitado los restos del rey Tut?