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El arte de planchar: algunos consejos

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Ocskay Bence - RF - Thinkstock

¿A quién le gusta andar con la ropa arrugada? ¡A nadie! Sin embargo, la mayoría de las personas considera el planchado una tarea dificultosa, que requiere de mucho tiempo. Para evitar el planchado, la mayoría saca la ropa del lavarropas y la dobla cuidadosamente para que “se planche sola” en el guardarropa. Pero hay que admitir que no es lo mismo, pues un buen planchado deja las prendas impecables.

Aunque no es imprescindible, una tabla de planchar y una buena plancha con vapor facilitan la tarea. También existen productos especiales para facilitar el planchado, aunque hay que admitir que estos no son mágicos y si no se sabe planchar, poco pueden ayudar.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que si no se va a planchar inmediatamente después de descolgar la ropa de la cuerda o de sacarla del lavarropas, es importante doblarla para que no se arrugue aún más. Además, hay que reconocer que algunas veces planchamos pero no colgamos muy bien la prenda en el armario, y al momento de querer usarla, es necesario darle un repaso. Teniendo en cuenta esto, veamos cuáles son algunos de los secretos del arte de planchar:

La regla número uno del planchado es: leer las etiquetas. No todas las prendas pueden ser planchadas. Las etiquetas suelen tener además indicaciones sobre la temperatura ideal para esa tela. Si tienes dudas, lo mejor es hacer una pequeña prueba sobre una parte escondida de la prenda.

En algunos tejidos, lo mejor es planchar la prenda del revés para evitar que la plancha deje brillo en la tela. Si las arrugas son difíciles -quizás por el tipo de tela o porque la prenda estuvo demasiado tiempo doblada-, lo mejor es rociarlas con agua antes de empezar. De hecho, se consiguen mejores resultados si se plancha la ropa un poco húmeda.

Las camisas o blusas comienzan a plancharse por puños y mangas, luego cuello y canesú (parte superior de la prenda a la que se pegan el cuello, las mangas y el resto de las piezas), para terminar con espalda y delanteros. Para la raya central de los pantalones, lo mejor es enfrentar las costuras de las perneras, alisarlas y marcar cuidadosamente las líneas. ¡Cuidado de no hacer una nueva raya cada vez que planchas el pantalón! No olvides que la práctica hará cada vez más fácil la tarea.

Si gustas, para dar un acabado perfecto a tus prendas, rocía con algún producto perfumado especial para ropa. Y no olvides colgar bien las prendas en el guardarropas, para no tener que repasarlas cuando vayas a usarlas.