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Cómo evitar cesáreas innecesarias

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Pareciera que las cesáreas estuvieran «de moda», es frecuente enterarnos de casos de madres que fueron sometidas a una cesárea porque era la mejor alternativa al parto y también de casos de mujeres que, con tal de no sentir ninguna contracción dolorosa ni molestia de trabajo de parto, solicitaron una cesárea programada.  

Hay una realidad que no podemos negar: los ginecólogos se formaron para atender partos naturales, no para hacer cesáreas. Esto no quiere decir que sean propensos a cometer errores ni mucho menos que no tengan práctica haciendo cesáreas. Están formados para ayudar a las mujeres a traer al mundo a su hijo por la vía natural, respetando al cuerpo humano, y las cesáreas no son un procedimiento natural sino quirúrgico y como tal conlleva riesgos.

    Cuándo no es necesario realizar una cesárea

      Temor a un trabajo de parto doloroso

      Tener miedo al parto es normal, pero no debiera ser «excusa» para solicitar una cesárea, por el contrario, hay que tratar de que el nacimiento de tu bebé sea lo más natural posible pues conlleva muchos beneficios que quedan casi anulados con una cesárea. 

      Es un error creer que una cesárea «nos evita» sentir dolor: no pasaremos por las dolorosas contracciones de trabajo de parto, pero sí tendremos que afrontar un postoperatorio. Los puntos de la cesárea tironean la piel y limitan el movimiento, apenas podrás caminar, tendrán que ayudarte a higienizarte, y no podrás atender a tu bebé en sus primeras horas de vida como quisieras. 

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      Martin Valigursky/iStock/Thinkstock

      Baja estatura o complexión pequeña de la madre

      Es hora de derribar ese mito de que las mujeres de baja estatura o de caderas angostas no pueden tener hijos por vía vaginal y si o si deben someterse a una cesárea. Lo cierto es que la longitud de una madre nada tiene que ver con sus posibilidades de tener un parto natural. Las únicas «medidas» que pueden determinar una cesárea son el diámetro encefálico del bebé y de la pelvis de la madre.

      Por ejemplo, suponemos que una mujer que mide 1.70 metros de altura tendrá parto natural y que una mujer de 1.60 irá a cesárea. Sin embargo, si la primera tiene una pelvis estrecha irá a cesárea y si la segunda no tiene pelvis estrecha tendrá parto natural. 

      Cesáreas anteriores

      El haber pasado por una cesárea antes no determina que los próximos embarazos culminen igual. Depende del tiempo transcurrido entre un embarazo y otro. Es cierto que tras la cirugía de la cesárea el tejido del útero materno queda muy fino y que las contracciones de un trabajo de parto podrían dañarlo; sin embargo, transcurridos al menos 1 año después de la cirugía una mujer podría traer a su hijo al mundo por parto natural.

      El parto natural no debiera ser una opción entre otras para traer a tu hijo al mundo. A menos que tu ginecólogo aconseje una cesárea programada por causas clínicas, la cesárea tiene que ser un último recurso.

      Tomar clases de preparación para el parto, hablar con mamás recientes, leer e informarte es fundamental para despejar dudas y disipar el temor. Al conocer mejor el proceso de parto y el parto en si mismo podrás saber qué esperar y por lo tanto estar más relajada.