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Mi hijo con trastorno negativista desafiante

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D. Anschutz/Digital Vision/Thinkstock

El trastorno negativista desafiante (TND) puede ser difícil de detectar al principio, aunque los niños más educados incluso pueden mostrarse desafiantes. Si tu hijo presenta a lo largo del tiempo rabietas, comportamientos agresivos o disruptivos hacia ti o hacia la figura adulta, sería adecuado que lo llevaras al especialista para saber si tu hijo puede estar padeciendo el trastorno negativista desafiante.

El especialista te ayudará en el proceso de mejora de tu hijo.

Síntomas del trastorno negativista desafiante

Quizá te resulte difícil al principio diferenciar si tu hijo tiene un carácter fuerte, es inmaduro o padece el TND. Tienes que tener presente que en el desarrollo de tu hijo habrá momentos en su vida que su actitud oposicionista será totalmente normal y nada tendrá que ver con tener un trastorno.

Tendrá que ver con un trastorno si los síntomas son persistentes, duran al menos 6 meses o más, son comportamientos perjudiciales para la familia y para la escuela.

Los signos puedes empezar antes de los 8 años aunque en ocasiones pueden aparecer más tarde, pero siempre antes de la adolescencia. Aunque cuando empiezan a aparecer los síntomas, si no se tratan, pueden empeorar notablemente.

Algunos comportamientos son: actitud desafiante, desobediencia, se muestra hostil, tiene rabietas, se niega a cumplir reglas impuestas por la figura adulta, molesta a los demás, todos tienen la culpa menos él, es irritable, siempre está airado, muestra resentimiento, es rencoroso y vengativo, es agresivo, le cuesta tener amigos, problemas en el rendimiento escolar, tiene baja autoestima, piensa que todo el mundo está en contra de él.

Causas

Aunque no hay causas conocidas para este trastorno, los últimos estudios hablan sobre la predisposición genética y por tanto natural del niño asociado a factores externos que hacen que el trastorno se potencie, siendo entonces un conjunto de factores hereditarios y ambientales. Por ello es tan importante un trabajo temprano.

Hay algunos factores de riesgo que potencia que se desencadene el trastorno, como por ejemplo: limitaciones en el desarrollo de la capacidad creativa y emocional de tu hijo, falta de supervisión, falta de límites, consentimiento en exceso, falta de participación positiva en la vida del hijo, familiares con antecedentes de TDAH o TND o problemas de conducta, disciplina inexistente o exagerada, abuso o negligencia, problemas o inestabilidad familiar, desequilibrios de sustancias químicas en el cerebro.

Los cambios estresantes en el núcleo familiar, muchas mudanzas o el cambio de escuela continuado también alteran el sentido de coherencia de un niño (como un divorcio o discusiones en casa de forma continua).

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iStock/Thinkstock

¿Cuándo ir al médico?

Si piensas que tu hijo presenta estas características acude al especialista para que lo diagnostique y compruebe que no tenga ningún tipo de problema de salud mental asociado. El trabajo en casa conjuntamente con el profesional es adecuado para mejorar el bienestar de su hijo, de la familia y del entorno más cercano.

Estabilidad 

Es muy importante que si piensas que tu hijo puede padecer este trastorno que acudas a un profesional para que pueda diagnosticarlo y poder ayudaros en el seguimiento y proceso de evolución.

El especialista es quien valorará si es necesario medicación, terapia, terapia familiar, trabajar las habilidades sociales y cognitivas o el trabajo para capacitar a los padres en la educación del hijo.