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Cómo tratar la frustración en los niños

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Algo muy común entre los niños es manifestar ira o irritabilidad ante situaciones de frustración, por ejemplo, cuando quieren conseguir algo y nos les dejan, como algún juguete o comida que les gusta. A veces lo hacen simplemente para llamar la atención. Poder manejar esta situación con nuestros hijos es importante para un correcto desarrollo dentro de la sociedad mas adelante.

La ira y la agresividad a través de patadas, golpes, puñetazos, debe de ser controlada y corregido por los padres cuanto antes.

Un niño frustrado y sus reacciones

Debido a la falta de adquisición de herramientas para combatir la frustración, los niños recurren con facilidad a la ira a través de gritos, patadas, golpes, tirones de pelos o incluso agredir a mascotas de casa, hermanos pequeños, etc.

Evidentemente los padres tienen que dar las herramientas para que ellos puedan manejar estas situaciones cuanto antes. Estas reacciones corregidas a tiempo no serán un problema y recuerda que como padre o como madre vas a convertirte en un perfecto modelo de comportamiento para tu hijo en todo momento.

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Refat Mamutov/iStock/Thinkstock

Consejos para padres

Los padres deben estar atentos antes de que sucedan las reacciones de ira y agresividad en el niño. Cuando vean que el niño se está frustrando es cuando deben de actuar. Como adultos con más conocimiento, tendremos que intervenir y ayudar y explicar al niño cómo realizar ese juego o cómo manejar una situación para salir airoso y evitar esa reacción de frustración.

Explica con paciencia al niño cómo hacer algo y deja que lo realice bajo tu supervisión ayudándole a conseguirlo. Es importante es no regañar al niño cuando está aprendiendo a hacer algo porque puede aumentar sus niveles de frustración al no conseguirlo.

También, como padres, debemos de buscar el origen de esas reacciones. Pueden ser los celos, el hambre, estar enfermo, aburrido o con miedo. Si se identifica el origen, podrás manejar más fácilmente la situación.

Si el comportamiento agresivo ya se ha iniciado, el padre de forma firme pero suave debe de detenerlo y llevarlo a otro lugar hasta que se calme y poder hablar tranquilamente con él sobre esa situación. 

En estos casos es importante la vigilancia y observación de nuestros hijos de tal forma que podamos cambiar estos comportamientos cuanto antes.