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La discapacidad en la familia

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Para bien o para mal, y sin ánimo de herir sensibilidades, en una familia el hecho de tener un hijo con discapacidad o necesidades educativas especiales puede suponer un verdadero drama. Según las reacciones más frecuentes, podemos destacar diferentes fases relacionadas con el conocimiento y la aceptación de la noticia.

Fase de negación

La primera fase por la que pasan la mayoría de padres es la de la negación y vergüenza. Son sentimientos extremadamente duros, profundos y frecuentemente relacionados entre sí. Es el período más difícil una vez superado el shock de conocer las circunstancias. Algunos padres se niegan a reconocer el diagnóstico y se aferran a la esperanza de que la realidad desmienta a los médicos.

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Fase de reacción

Cuando a los padres no les queda más remedio que encajar la triste realidad, cada persona puede tener una reacción diferente. Algunos sufren episodios depresivos acompañado de un malestar general que siempre les acompaña. Otros se sienten realmente culpables de las circunstancias y manifiestan una pérdida de confianza y autoestima. Incluso hay quienes experiementan reacciones extremas como la agresividad con la familia o los profesionales médicos.

Lo recomendable en todo caso, es ponerse manos a la obra con posibles actuaciones para llevar a cabo una apropiada atención, y evitar ir prolongando la implementación de soluciones.

En el plano puramente emocional, se torna necesaria la identificación de necesidades afectivas tanto del hijo como de los familiares más cercanos a este.

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Fase de normalización

Pasada la tormenta llega la calma. Cuando la familia llega a ese momento de aceptación de la realidad, paulatinamente se va normalizando la situación.

Para el buen funcionamiento de la familia, resulta recomendable establecer un modus operandis y subrayar las responsabilidades y hacer un reparto equitativo -en la medida de lo posible- de las tareas necesarias. Hay familias donde la responsabilidad del hijo con discapacidad recae sobre una sola persona y esta situación puede ser realmente agotadora para quien la sufre. Tanto padres como hermanos deben de ser conscientes de que un consenso a la hora de delimitar funciones ayuda a mejorar el ambiente en casa.

Los padres tienen que darse cuenta que un nuevo niño, sean cual sean sus necesidades, llega a un mundo lleno de posibilidades felices, despejando sentimientos de cupabilidad y buscando una informacion veraz sobre su situación y posibilidades reales. Los servicios médicos, las organizaciones no gubernamentales y los servicios sociales son especialistas a los que se puede acudir en busca de asesoramiento y ayuda.

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