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¡Socorro!... Mi hijo no quiere estudiar

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Todos los que somospadres de hijos en edad escolar hemos atravesado, o estamos atravesando, esta complicada situación en la que nuestros hijos, pequeños tesoros, se niegan a "sentarse a estudiar", como decían nuestras abuelas. Se resisten tal cual soldados en trincheras a estudiar las tablas de multiplicación de memoria; ni le mencionemos las capitales y los países del mundo, y mucho menos aprenderse las fechas y los lugares de las batallas por la independencia que tan gloriosamente han librado en su historia todos los países.

Pero no hay que desesperarse. Casi todo en esta tierra tiene solución, y aquí te brindamos algunos consejos para que los niños estudien, sin que te odie por ello.

Televisión: uso, pero no abuso

Primero, limita el uso de esa maldita cajita boba, llamada televisión. ¿Cómo? Simple, no compartas la cena mirando televisión y selecciona los programas y los horarios que tu hijo puede ver sus programas favoritos. Tampoco permitas que haga sus deberes mirando su programa de televisión preferido; su atención sólo puede centrarse en una sola cosa.

Estimular la lectura

Incentívale el gusto por la lectura, eligiendo libros que puedan compartir su lectura en familia. Siempre insistiré que la lectura de libros es un puente maravilloso al conocimiento, hacia la imaginación y hacia la buena expresión y la ortografía.

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Rutinas, siempre rutinas

Establece una hora, siempre la misma de lunes a viernes, para que tu hijo se dedique a sus deberes, así como existe la rutina de la comida y del aseo personal. Esto dependerá de las necesidades de cada niño.

El lugar de estudio es importante

Siempre que tu hijo necesite un lugar para estudiar, búscale un lugar silencioso y cómodo y que disponga de todos los materiales necesarios, en donde no sea interrumpido por los juegos de sus otros hermanos si los tuviera.

Conversar con tu hijo

A los niños siempre es conveniente explicar por qué tomamos determinadas decisiones con respecto a ellos. Esto aleja la sensación de castigo y los hace valorar las ventajas que obtendrá si comparte contigo este plan.

Muchos dicen que los niños aprenden más de los actos de los padres que de sus palabras, pensamiento que yo comparto. Por eso, mientras nuestro pequeño está concentrado en sus tareas, trata de hacer algo tranquilo también, como leer, escribir, revisar sus cuadernos de clase, etc.

Y por último, aunque no menos importante, dale a nuestro pequeño una recompensa por el esfuerzo realizado, que no siempre tiene que ser el juguete más caro; comparte con él algún momento especial o alguna actividad en la que él se sienta particularmente interesado.

Creo que con estos tips, no sólo lograrás que tu hijo establezca una metodología que lo pueda ayudar en sus tareas escolares, sino que también lograrás compartir momentos agradables con él. Porque después de todo, ellos representan todo nuestro pequeño gran mundo.