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Características frecuentes en la conducta de niños preescolares

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En las edades que preceden al inicio escolar, de 3 a 5 años de edad, los niños dan muestras ya de características de personalidad y de un desarrollo intelectual más avanzado. Aunque cada uno de ellos es un individuo y, por tanto, no todos se manifiestan de la misma manera, sí podemos generalizar algunos rasgos comunes a todos los menores que atraviesan este período vital

Egoísmo

Los niños preescolares creen que el mundo gira en torno a ellos. Se sienten el centro del mundo y como tal actúan. Siempre tratan de llamar la atención y pueden sentir celos para compartir sus afectos. En esta etapa un término muy utilizado es el verbo 'querer' conjugado en la primera persona del singular.

Los padres debemos fomentar poco a poco actitudes más socializadas y participativas, así como valores que impliquen a las demás personas. Sin embargo, es importante aclarar que ese egoísmo es natural y no debe ser reprimido por la fuerza, pues es la primera manera que tiene el sujeto de establecer su yo, de delimitar sus espacios como ser individual. El proceso debe ser paulatino y este sentimiento debe dar paso a otros estados posteriores de autenticidad.

Independencia

Es natural que estos niños quieran hacer muchas cosas por sí solos, como vestirse, ponerse los zapatos, caminar sueltos, entre otras conductas. Verás que tu hijo ya necesita ayudarte con distintas tareas domésticas. No rechaces esta actitud; por el contrario, apoya su intención de actuar cada vez más independiente, siempre atento a su seguridad.

Permitirle que practique estas habilidades será vital para su aprendizaje y también para que se sienta un ser útil y capaz, algo que redundará en su confianza y seguridad en sí mismo para toda la vida.

Creatividad

Si existe un momento donde la creatividad esté al tope en la vida infantil es este. Los niños preescolares fabulan constantemente y generan historias fantásticas con elementos tomados de cuentos, filmes, de la naturaleza, de la propia realidad. No te asuste que tu hijo tenga un amigo imaginario o te hable de personajes irreales.

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Para ellos todo está lleno de duendes y criaturas mágicas. Y es positivo que así sea, pues sobre esa base se van a desarrollar luego los procesos del pensamiento y la sensibilidad artística. El intelecto y los valores éticos tienen su origen en ese momento tan hermoso en que los niños generan por sí solos toda la fantasía del universo.

Interrogantes

Como es esta la edad donde se empieza a aprender sobre el mundo circundante, es lógico que los pequeños pregunten constantemente por las cosas que ven. Todo les genera curiosidad y necesitan entender de dónde viene y hacia dónde va. Los cuestionamientos son habituales y la frase ‘por qué’ se repite.

Los padres deben ser muy pacientes, pues en ocasiones la frecuencia de interrogación es tan alta que llega a ser cargante. Respira pacientemente y piensa que este momento es esencial para el futuro de tu hijo. Tu deber es sacarlo de dudas y enseñarle con un lenguaje que esté a su alcance e ideas que él pueda entender por qué sucede cada una de las cosas que le llama la atención.

Lo que a ti te parece muy obvio, puede no serlo para él ya que está aprendiendo. No dejes pasar esta etapa crucial en la vida para enseñarles a tus hijos tanto como puedas. El día de mañana no sólo ellos te lo agradecerán.