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¿Cómo hablar con los adolescentes sobre la economía?

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La economía actual es un factor de estrés para cualquier persona. Los adolescentes no escapan a las inquietudes que generan la crisis mundial y sus impactos en las vidas individuales. Cuando los hijos se sienten tensos se afecta también toda la dinámica familiar. Por consiguiente, debemos tratar de reducir al mínimo esta situación. Pero ¿cómo? Veamos algunas recomendaciones a la hora de tratar los problemas económicos.

En primer lugar, los padres deben estar conscientes de la necesidad que tienen sus hijos de conocer la realidad del mundo en que vivimos. Una conversación abierta y franca sobre la problemática de la economía y sus consecuencias para el hogar debe ser sostenida con nuestros hijos. Ellos son parte del planeta y de la familia. No los excluyas.

A esta edad ya los adolescentes tienen la capacidad de entender las bases de la economía y la finanza. Es importante que se les cuente sobre las recesiones y como son procesos cíclicos en la historia de la humanidad. Con mucha ecuanimidad y paciencia se les debe explicar que habrá un momento en que las cosas estarán mejores, pero que en el momento pico de la crisis hay que hacer un esfuerzo por ahorrar y evitar gastos innecesarios.

A manera de lección es una excelente idea ponerles ejemplos de personas que conocemos, cuyo despilfarro y falta de previsión los ha llevado a momentos críticos. No evites hablarles a los adolescentes de los problemas de desempleo que existen, de cómo los bancos ofrecen menos créditos, caen las acciones y las personas gastan menos dinero.

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También coméntales que las familias en todo el mundo están haciendo un gran esfuerzo para manejar la situación, pagar sus casas, conservar la estabilidad financiera; que todos los miembros del grupo familiar deben aportar un poco mostrando una actitud responsable.

Una vez el adolescente entiende de qué va toda la problemática general, se debe pasar a explicar cuáles son las afectaciones que ha tenido la familia en particular. No transmitas nunca tus ansiedades, sólo los hechos tal y cual son. En cambio, intenta darle ánimo y sensación de confianza no con ideas falsas, sino expresándole que la unidad familiar es la única manera de salir adelante y cómo, si todos participan y apoyan, se encontrarán soluciones viables.

Los hijos deben saber cuáles son las áreas que cambiarán durante la recesión, qué recortes habrá que hacer, qué actividades que antes podía realizar ahora tendrán que esperar a que todo mejore. Pero es crucial hacerles sentir que aun cuando haya limitaciones financieras, todavía se cuenta con lo esencial, esto es, la familia y el afecto que se profesan. Se puede vivir un tiempo con ciertas carencias materiales, pero sin las personas queridas la vida pierde su significado.

No olvides emplear ejemplos que puedan indicar aquellos pasos que la familia y sus miembros deben dar y cuáles no. Si todos se reúnen y conversan sobre el tema, habrá muchas ideas en conjunto que aparecerán y el hogar será un espacio de batalla donde cada soldado, incluyendo a los hijos adolescentes, podrá poner su grano de arena para sobrellevar la crisis hasta que el ciclo vuelva a restablecer los órdenes adecuados.