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La curiosidad en los niños

El por qué es, sin dudas, la pregunta que marca la infancia. Una vez que aprenden hablar y saben cómo expresar sus deseos e inquietudes, los niños son curiosos y quieren saberlo todo. Y en ese proceso padres y familiares somos bombardeados de preguntas en todo momento.

La curiosidad es una característica típica de la niñez y, de hecho, es normal y positivo que ocurra, pues estimula el desarrollo intelectual en los pequeños. Si bien, en mayor o menor medida, todos los niños son curiosos, es bueno que los padres estimulemos su capacidad crítica y les enseñemos que hay distintas maneras de ver la realidad.

Aquí te dejamos unos consejos que te ayudarán.

Rompe con la tradición. Por ejemplo, sirve pizza en el desayuno y cereales en la cena algún día para sorprender al niño. Esta novedad en su rutina diaria lo motivará a pensar y cuestionar su realidad. Los padres prodemos aprovechar el momento para contarles que, por ejemplo, en otros países se alimentan con comidas completamente diferentes. Es importante que les enseñemos que hay distintas maneras de hacer las cosas.

Cambia sus escenas cotidianas. Ordena sus juguetes o modifica algún aspecto de la decoración de la habitación de los niños. Luego pregúntales si han notado la diferencia y propónle discutir los resultados.

Cambia el transcurso de la historia. Seguramente tu niño tenga su cuento preferido. Ahora bien, cuéntaselo de nuevo pero planteando un nuevo final para que el pequeño imagine. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si el príncipe no hubiera podido rescatar a la princesa? O ¿Qué hubiera sido de el lobo de Caperucita Roja no tenía hambre? Mezclar personajes e introducir cambios en su motivará su curiosidad e imaginación.

Pregúntales tú a ellos. Los padres debemos ser un poco curiosos también. Hagamos que los más chicos se las ingenien para contarnos lo que les sucede y lo que les interesa.