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¿Por qué ocurren las contracciones?

El útero fabrica una sustancia propia estimulante que se llama prostaglandina, siendo este un agente químico muy poderoso y puede llegar a alcanzar con muy poca cantidad de esta sustancia para provocar contracciones de gran intensidad.

Las contracciones suceden para poder hacer salir al niño cuando este alcanza la madurez para poder enfrentarse al mundo externo, y es el mismo niño el que le hace saber al útero que está maduro para venir a este mundo; si del útero dependiera nunca nacería. Al principio del embarazo las contracciones son parciales y mientras que se contrae una parte del útero, otra se relaja.

Los humanos tenemos la capacidad de respirar dentro del útero, pero también desarrollamos otro órgano que no permite que las contracciones sean muy intensas antes de tiempo.

La placenta es un órgano capaz de producir una sustancia que puede bloquear la unión de las fibras musculares uterinas, de manera que se contraen cada cual por su lado y a destiempo, no consiguiendo de esta forma la fuerza suficiente para dilatar el cuello uterino. Esa sustancia se llama progesterona.

De esta manera se explica que la madre pueda tener contracciones a destiempo y que estas se den totalmente irregulares en cuanto a intensidad, duración y frecuencia, que algunas veces las notamos y otras casi no son perciben, estas suelen venir en cualquier momento e irse repentinamente.

Cuando llega el final del embarazo la placenta por lo general envejece dejando de producir esta sustancia llamada progesterona, y de esta manera es que el útero no encuentra ya el freno para contraerse todo al mismo tiempo consiguiendo la dilatación necesaria para que el bebé pueda nacer. Siendo esto lo correcto porque la placenta es el hábitat del niño durante los nueve meses y al envejecer el útero se convierte en inhabitable.