mujer

Chistes infantiles

Empezamos la semana con una propuesta muy divertida para toda la familia. También es una opción ideal para cuando nos quedamos en casa algún día de lluvia. ¿Qué tal una tarde de chistes infantiles?

¡A los niños les encantarán! Apuesto a que ninguno demorará en largar una carcajada... Tenemos los clásicos chistes de Jaimito, uno de los personajes más famosos de los chistes infantiles. También les proponemos unos cuantos “era tan tan” para reirse en familia.

¡Que comiencen las carcajadas con los siguientes chistes infantiles!

Chistes de Jaimito - Jaimito, dime dos pronombres. - ¿Quién, yo? - Correcto.

Jaimito, ¿cuál es el futuro del verbo bostezar? - Dormiré

Jaimito, ¿qué planeta va después de Marte? - Miércole.

Juanito, dime una palabra que tenga varias «oes». - Goloso. - Muy bien, ahora tú Pablo. - Horroroso. - Muy bien, te toca Jaimito. - ¡Gooooool!

Jaimito, dime cinco cosas que contengan leche. - Cinco vacas, señorita.

Jaimito conjuga el presente del indicativo del verbo caminar. - Yo camino..., tú caminas..., él camina... La profesora le dice: - Por favor, Jaimito, ¡más deprisa! - Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.

La profesora castiga a Jaimito:

- Escribe cien veces: «No debo hablar en clase». Y Jaimito escribe: «(No debo hablar en clase) x 100».

Era tan tan...

Era tan alto, tan alto, que tropezó en un pueblo y cayó en otro.

Era tan alto, tan alto, que tropezó el jueves y se cayó el domingo.

Era tan alegre, tan alegre, que nunca comprendió la ley de la gravedad.

Era tan baja, tan baja, que se ponía enferma para que el médico le diera de «alta».

Era tan bruto, tan bruto, que no usaba peine sino serrucho.

Tenía la cabeza tan pequeña, tan pequeña, que no le cabía la menor duda.

Era una casa tan pequeña, tan pequeña, que cuando entraba el sol tenían que salirse todos.

Era tan débil, tan débil, que si parpadeaba se caía para atrás.

Era tan delgada, tan delgada, que cuando tomaba sopa se le calentaba la ropa.

Era tan distraído, tan distraído, que se pasó dos horas delante del espejo pensando dónde había visto antes aquella cara.

Era tan feo, tan feo, que asustaba hasta los ciegos.

Era tan vago, tan vago, que madrugaba para estar más tiempo sin trabajar.

Era tan viejo, tan viejo, que cuando iba al colegio no había clases de historia.

¿Qué te han parecido estos chistes infantiles? Si quieres ver más, haz clic aquí.

Y si tienen alguno para compartir, ¡envíenlo!