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Cómo ayudar a los niños con la tarea escolar

No sé quiénes disfrutan menos de los deberes escolares. Si los niños, que sufren cada vez que tienen que hacer la aburrida tarea de matemáticas o lengua en vez de jugar con sus juguetes preferidos, o los padres que se estresan porque los dejan para último momento y hacen todos los intentos desesperados para que los chicos dejen sus juegos y tomen los lápices y los cuadernos para ponerse a trabajar.

Los llantos en los niños por las tareas escolares no son fenómenos raros y ocurren tanto desde el primer día en la escuela hasta el último, cuando ya son casi adolescentes. Si eres padre o madre y tienes a tu hijo en plena etapa escolar seguro te darás cuenta de lo que te estoy hablando.

Aquí les dejamos unos tips para que el momento de hacer los deberes no se convierta en motivo de desesperación, llanto y discusiones entre padres e hijos.

Elige el momento indicado para comenzar Lo más común es que los niños extiendan su horario de diversión de manera que la tarea quede para el último momento del día, antes de ir a dormir. Procura que ello no suceda, pero tampoco le exijas que haga sus deberes enseguida del colegio: necesita tiempo para despejarse de las horas en la escuela, comer algo y jugar un poco. Lo mejor es que haga los deberes una hora después de llegar a casa.

Acostúmbralo Enséñale que ese momento del día estará destinado exclusivamente para hacer la tarea, de manera que se le convierta en un hábito. Trata de organizar sus horarios de juegos, deportes y demás actividades de forma que quede un “hueco” disponible en el día solo para los deberes.

Elegir el lugar indicado El salón de juegos no es el mejor lugar para que un niño se siente a hacer deberes. Procura ubicarlo en un escritorio, lejos de la computadora, la televisión y los juguetes. Una buena opción es la mesa del comedor: tú mismo lo estarás observando y además te tendrá cerca por cualquier ayuda que necesite.

Cambia la merienda escolar En vez de servirle la tradicional leche con galletitas, ofréceles alimentos que fomenten la concentración como los frutos secos, muslos de pollo y sandiwches variados y, principalmente, comida sana.

Haz un plan de pausas Si a los adultos a veces nos cuesta concentrarnos en el trabajo o en el estudio, a los inquietos niños seguro les cuesta mucho más. Si notas que el pequeño se encuentra desconcentrado o sin ánimo, no lo obligues a continuar: sal con él a dar una vuelta por el parque, saquen a pasear al perro o cualquier otra actividad física tranquila, durante solo 10 minutos. Esto llenará al niño de energía.

No lo ayudes demasiado Por más que estés desando que tu niño termine con la tarea y deje de quejarse, no es bueno que hagas los deberes por él, pues eso les creará dependencia y siempre esperará que sus padres lleguen al rescate de su tarea. No está mal ofrecerles ayuda, pero recuerda que los deberes domiciliarios son parte del aprendizaje de los niños y los prepara para trabajar independientemente: en vez de darles las respuesta, estimúlalos a razonar. Si notas que tiene más dificultades de lo normal, habla con su maestro y evalúa la posibilidad de una clase de apoyo.

Recompénsalo Una vez que notes un cambio en su actitud, recompensa su esfuerzo con el permiso de que, luego de la tarea, podrá ver su programa favorito y jugar en la computadora todo el tiempo que desee.