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Cómo evitar los chantajes emocionales de nuestros hijos

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Ser madres es una dura tarea, sobre todo cuando tenemos que lidiar con los chantajes emocionales de nuestros hijos, es decir con determinadas conductas para conseguir de nosotros algo. Pero, ¿cómo evitar los chantajes?

¿Un hijo chantajista, nace o se hace?

Las conductas chantajistas se aprenden, y los padres somos los responsables de que así sea. Es nuestra responsabilidad poner un límite a las conductas de nuestros hijos.

Los niños son muy inteligentes, y se dan cuenta de cuáles son nuestros puntos débiles. Por ejemplo, si hacen un berrinche en público y nosotros no hacemos nada más que sonrojarnos, aprenderán a hacer los berrinches para conseguir una reacción de nosotros. Es muy probable que la próxima vez que vayamos juntos al centro comercial nos hagan un berrinche para que (sabiendo que vamos a ceder a sus pataletas y llanto) les compremos lo quieren.

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¿Cómo decir NO a un chantaje?

Lo primero que tenemos que hacer es ser firmes en nuestra decisión y decir No en el momento del berrinche. Es muy probable que nuestro pequeño siga haciendo el berrinche esperando que le compremos lo que él quiere. En lugar de ceder a su chantaje, debemos llevar al niño a otro lugar, intentar calmarlo y preguntarle por qué se comporta así. 

Los berrinches suelen ser la forma que encuentran los niños de expresar emociones que no saben expresar de otro modo. Detrás de un berrinche se puede esconder un chantaje, es decir que el niño puede montar una escena e incluso decir que no se siente querido porque sus padres no le compran lo que pide, pero en el fondo su sentimiento es el querer salirse con la suya porque eso lo hace sentir más inteligente que otros.

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Si cedemos al primer berrinche del niño es muy probable que los siga teniendo por un tiempo; sin embargo, no debemos ceder ante el chantaje. Por ejemplo, la próxima vez que vayamos al lugar donde antes tuvo un berrinche, podemos dejarlo en casa, con los abuelos o con la niñera, y explicarle que no nos puede acompañar por cómo se comportó la otra vez. 

Si no somos unos padres firmes, en el futuro tendremos un hijo contestón y sobre todo chantajista, acostumbrado a que puede manipular a otras personas para conseguir lo que desea. No poner límites a nuestros hijos es algo que traerá consecuencias al niño en su vida adulta, por lo tanto, no debemos permitir los chantajes emocionales