La importancia de los padres como modelo a seguir en la educación de los hijos

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Los padres tienen una gran responsabilidad sobre los niños en cuanto éstos llegan al mundo. No me refiero únicamente a la responsabilidad de alimentarlos, vestirlos, procurar que estén sanos y que crezcan fuertes; me refiero también a la educación que se recibe en casa.

Los padres sirven como modelos a seguir para los hijos, y no sólo a través dela interacción directa con ellos. La interacción indirecta o los ejemplos de actitud y comportamiento con los demás y el mundo exterior también influye enormemente en el desarrollo de la personalidad y de las habilidades sociales de los hijos.

¿Qué son los modelos de conducta?

Los modelos de conducta son a menudo sujetos de admiración y estimulación que los niños necesitan para crecer. A través de las cualidades y los logros personales inspiran a otras personas a esforzarse y a desarrollarse sin instrucciones directas.

Los padres, debido a la presencia diaria y a la interacción con los hijos, no sólo pueden servir como modelos, si no que deben ser unos buenos modelos y ejemplos a seguir para la evolución de los hijos. Los padres pueden ser modelos para el aprendizaje para los niños de edad escolar, algo que les ayudará a aprender habilidades diferentes para poder desenvolverse en la vida diaria.

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Los buenos modelos de conducta

Las familias actuales son cada vez más diversas, por ejemplo los niños pueden tener padres o madres del mismo sexo, tener unos padres interraciales e incluso pertenecer a una familiar multigeneracional. Pero da igual cuál sea el tipo de familia a la que pertenezca el niño, lo que realmente importa para que el niño crezca feliz y con unos buenos valores es el vínculo afectivo que puede desarrollar con sus padres. Este vínculo afectivo cuando es positivo lo ayudará a ver en sus padres como un modelo a seguir, un modelo en el que fijarse y aprender.

Los padres de familias diversas que muestran voluntad para interactuar con los demás y que se centran en la riqueza de la vida (pero no en lo material, si no en todo lo referente a lo emocional), podrán ayudar a los hijos a aprender a apreciar y a respetar las diferencias culturales.

Ver también: 3 hábitos que siguen las familias que se consideran felices

Beneficios de ser un buen modelo para los hijos

Los hijos necesitan orientación sobre muchas cuestiones durante su desarrollo, y a medida que van creciendo la orientación que requieren se vuelve más compleja. Para que hijos aprendan a tomar decisiones en la vida, los padres además de ser su guía también pueden compartir los criterios de elección y de la toma de decisiones para que sus hijos aprendan con el ejemplo.

Al mostrar a los hijos un comportamiento moral y ético, los padres también estarán impartiendo valores que podrán contrarrestar con las influencias negativas que los niños pueden recibir de amigos, compañeros de escuela o medios de comunicación.

La responsabilidad de ser un buen modelo de conducta también podrá animar a los padres a mejorar la situación de sus vidas. Por ejemplo, si un padre intenta buscar trabajo para solventar los gastos de la familia, estará siendo un gran ejemplo constructivo de cambio.

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Los errores también cuentan

No hay que olvidar que los padres y las madres son humanos, y por tanto cometen errores. Los padres que son capaces de reconocer sus errores y de aprender de ellos serán los que se esfuercen para mejorar la situación, algo que sin duda será una influencia poderosa para el crecimiento emocional de los niños.

Sigue leyendo: ¿Por qué los niños necesitan modelos?

¿Qué opinas en cuanto a los modelos de conducta de los hijos? ¿Crees que los padres deben ser o son los más influyentes?

María José Roldán tiene una diplomatura como Maestra de Educación Especial (Pedagogía Terapéutica) cursada en la Universidad de Barcelona, España, en la Facultad de Formación del Profesorado. Además, es licenciada en Psicopedagogía por la UOC (Universidad Abierta de Cataluña, España). Desde el 2008 trabaja en contacto con el sector educativo y brinda asesoramiento individual a padres y madres.