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Cómo prepararte para la etapa de lactancia

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Si estás embarazada y ya preparaste desde la ropita hasta el cuarto del bebé, ¿por qué no prepararte también para la lactancia? Hacerlo te dará mucha tranquilidad, sobre todo si es tu primer hijo (créeme).  

Te dejo algunos consejos para evitar los problemas más comunes a la hora de dar pecho: 

Prepara tus pezones para la lactancia

Una de las principales molestias a la hora de amamantar son las grietas y el dolor en los pezones.

Aunque esto regularmente se debe a una mala postura, también puede ocurrir porque los pezones -cuya piel es sensible y delicada- no están listos para la continua manipulación. 

Una forma práctica para “endurecerlos” es que cada vez que puedas evites el sostén; de esta forma, el roce producido por el contacto directo con la tela no será tan frecuente. 

Algo similar puedes hacer al recortar la punta de un sostén viejo (a la altura de los pezones), de forma que por ahí sobresalgan y también proporcione esa suave fricción para entrenarlos para la lactancia.

Alista tu ropa de lactancia

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Es normal que aumentes una o dos tallas de busto durante esta etapa.

Busca sostenes de lactancia, pruébatelos y verifica que te queden MUY cómodos, que sean de algodón u otras fibras naturales. 

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Para algunas mujeres, los sostenes de lactancia son complicados e incómodos, así que puedes optar por corpiños o camisetas que vayan por debajo de tu blusa. Toma en cuenta que estas tienen la ventaja de que te sirven para amamantar con discreción, debido a que la bajas por debajo del pecho y la blusa queda por arriba, como un bolsillo.

Mentalízate para la lactancia

No te sientas presionada acerca de si lo harás bien o mal, o sobre cuánto tiempo amamantarás a tu bebé y mucho menos cuestiones como si tendrás suficiente leche o no.

La lactancia es algo instintivo que, salvo excepciones, todas las mujeres fisiológicamente pueden llevar a cabo.

Puede servirte de mucho asistir a sesiones de lactancia, donde además de resolver tus dudas, sentirás empatía y podrás aprender de la experiencia de otras madres e incluso observar cómo se acomodan a sus bebés. 

Además, muchas veces durante los cursos psicoprofilácticos hablan de ese tema y ahí también puedes aprender o pedir recomendaciones de libros al respecto. 

Usa lanolinas y cremas

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En las mismas reuniones de lactancia venden lanolinas especiales para los pechos. No es necesario que la apliques con antelación, pero es bueno tener una a la mano en vez de que ya tengas a tu bebé.

Sobre las cremas, a menos que tu médico te recomiende una en especial para alguna situación específica, no son recomendables.

Es mejor evitar el uso de jabón y cremas en los pechos (el primero suele resecar), sobre todo en el embarazo y la lactancia.

En esta etapa, los senos producen una sustancia especial que los lubrica y que incluso tiene acción germicida.

Ya que sabes todo esto, relájate: tu cuerpo es sabio y la maternidad también lo es.

Si necesitas ayuda, acude con un médico que apoye la lactancia o también con una agrupación como La Liga de la Leche, para recibir orientación.

¿Quieres saber más sobre el tema? Lee: Lo que siempre he pensado de la lactancia materna