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10 cosas que a las mujeres maduras no les importa

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Dirima via Shutterstock

Lo mejor de madurar es que, además de que ya puedes beber legalmente y no tienes que darle explicaciones a tus padres cada vez que sales, tus prioridades cambian. La vida ya te ha dado la madurez suficiente para reconocer las cosas importantes y liberarte de aquellas que no aportan nada. 

Llegar a ser unamujer madura no significa que te hayas convertido en una señora adulta que solo sale a tomar el té, sino que has encontrado el equilibrio en tu vida y no estás dispuesta a perder tu tiempo en cosas que no valen la pena, como estas:

1. Las redes sociales

Sí, son una linda manera de mantenerse en contacto con las personas que quieres y viven lejos, pero ya no son una competencia para ver quién tiene más likes o amigos. Cuando maduramos nos podemos aproximar a las redes sociales de una manera más saludable y positiva, no para acumular logros virtuales, sino para aproximarnos a las personas que amamos.

2. La carrera

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Ruslan Galiullin via Shutterstock

No la profesional, la de la vida. Esa idea de que tienes que recibirte a tal edad, tener tu máster antes de tener hijos y armar una familia cuando hayas alcanzado las metas que tenías en mente. La vida no funciona como un puzzle que armas de forma ordenada, cada uno hace las cosas a su ritmo y eso está bien, lo más importante es disfrutar del camino.

3. El visto

¿Te clavaron el visto? Pues ya no te importa, tienes cosas más importantes que hacer y seguramente tu amigo también. No es falta de cariño ni de interés, simplemente puede que estén ocupados y sabes esperar. Los días de mirar el celular obsesivamente para ver si te responde ya pasaron, y si no te responden también está bien, los que pierden son ellos.

4. Tus padres ya no te dan vergüenza

Antes tus padres te daban vergüenza y ahora también, pero ya no te importa. Capaz que son un poco pesados y te saca de quicio que no entiendan cómo funciona la computadora, pero son tu familia y los quieres tal como son.

5. Perder un examen

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Inara Prusakova/Shutterstock

A nadie le gusta perder un examen, pero cuando maduras te das cuenta de que no es el fin del mundo. En la vida te caes, te levantas y vuelves a intentarlo. Lo único que te molesta es tener que estudiar todo de nuevo. 

6. Lo que los demás dicen de ti

¿Que no le caigo bien a una compañera? Pues ella se lo pierde. No buscar caer bien a todo el mundo es toda una liberación. Cuando deja de importarte la aprobación de los demás (sobre todo de la gente que no es parte de tu círculo de amigos) eres libre para expresarte y mostrarte tal como eres sin vergüenza.

7. Salir todos los fines de semana

Antes te desesperabas por salir de fiesta como todo el mundo, pero ahora pasar una tarde de Netflix, pizza y libros suena al paraíso. Por supuesto, puedes salir cuando lo desees, pero sabes que estar relajado y sin hacer nada un sábado de tarde no es nada de lo que avergonzarse.

8. Estar con la persona equivocada

La vida es demasiado corta para desperdiciarla en personas que te llaman cuando quieren, pero que te abandonan cuando tienen mejores cosas que hacer. Ya no dejas que cualquier persona entre en tu vida y no tienes tiempo para hombres (o mujeres) que no aporten nada.

9. Hacer cosas que no quieres 

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Antonio Guillem/shutterstock

Dijiste que sí a un plan que no te entusiasmaba demasiado, pero querías estar con un amigo o simplemente no sabías decir «no». Ahora las cosas cambiaron. Eres un poco más sabia y más egoísta, pero eso está bien, deberías pasar tu tiempo haciendo las cosas que te interesen y no desperdiciarlo en lo que no aporta nada a tu vida.

10. Los amigos de las buenas

A medida que crecemos tenemos menos amigos, pero son mejores. Aquellos «amigos» que nos hacíamos en las fiestas y que solo estaban para sacarse selfies para Instagram y bailar toda la noche desaparecieron y, en su lugar, quedó un manojo de personas que te acompañarán en los momentos más difíciles. Se podría decir que cambiamos cantidad por calidad.

Los años vienen con algunas líneas en la cara, experiencias nuevas y un montón de peso que nos quitamos de encima. Respiras hondo y le enseñas a tus padres el uso de la laptop, pierdes tus exámenes hasta que los apruebas y sigues disfrutando de una vida que solo se pone mejor con los años.