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Ira en el Monopoly: las personas que se enojan con los juegos de mesa son obsesivas del control

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Quizás te haya pasado: estás con amigos o familia jugando al Monopoly y, de repente, alguien pierde la paciencia y se enoja con el juego, con ustedes y con el universo. Los juegos muchas veces sacan lo peor de las personas, sobre todo de los que son muy competidores, y muchas veces una actividad entretenida termina convirtiéndose en una guerra porque alguien no puede perder sin hacer un berrinche.

Si conoces una persona así, o si tú eres de esas personas que no toleran perder en un juego de mesa puedes ser señal de que eres una persona perfeccionista y obsesiva con el control.

La ira no es un juego

Según una entrevista de UNILAD con Steve McKeown, psicoanalista y fundador de la Clínica McKeown, reaccionar mal en un juego de mesa puede ser una señal de que alguien es muy controlador:

Según la teoría de autodeterminación, en cualquier juego, los creadores tienen que encontrar principios de motivación instintivamente y hacer lo posible para aplicarlos dentro del juego.

Esos conceptos simples provienen de tres áreas de necesidades psicológicas comunes: autonomía (la necesidad de estar en control de nuestro comportamiento y elecciones), la necesidad de conectar con los demás y pertenecer a un grupo; y la competencia (el deseo de controlar e influenciar los resultados de un juego).

Cuando una persona se frustra y enoja durante un juego como el Monopoly eso significa, según el experto, que se olvidan de una de la conexión con los demás. El equilibrio entre las tres necesidades se rompe y la necesidad de controlar se establece como la más importante. Si un momento de entretenimiento sano se convierte en una pelea, eso puede significar que la persona puede tener problemas más graves en su vida.

A todos nos gusta ganar, pero eso no significa que seamos controladores. Una persona con problemas de control es aquella que tiene la necesidad de, valga la redundancia, controlar todo a su alrededor. 

Estas personas no pueden ver la diferencia entre disfrutar un juego y ganarlo. ¡Es serio! Solo les motiva el resultado a la hora de jugar a cualquier juego, y cuando no consiguen lo que quieren se ponen muy tristes o furiosos. 

Echan la culpa a los demás cuando pierden un juego y no pueden concentrarse en el disfrute de un juego entretenido. Todo lo que importa es ganar.

Algo tan sencillo como un juego de mesa entre amigos puede mostrar un aspecto de la personalidad algo oscuro. Tener la necesidad de controlar todo a tu alrededor es un problema que puede afectar tus relaciones y muchos aspectos de tu vida, por eso, si te eres de los que se enoja cuando pierde en un juego tómalo como una oportunidad para aprender de ti mismo y cambiar, de esa forma podrás disfrutar de un juego por lo que realmente es: una chance de conectar con los demás.