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El amor al mar es algo que nos une a todos, según la ciencia

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Según los psicólogos, el aguarepresenta el vientre materno, ese lugar de paz y armonía en el que flotábamos sin ninguna preocupación en el mundo. Por eso, supuestamente, nos sentimos tan atraídos hacia esta.

Y es que ¿cómo podríamos no sentirnos atraídos? Somos agua y la necesitamos no solo para vivir, sino para vivir bien. No hay nada más relajante que cerrar los ojos y dejar que el ruido del mar te llene la mente y elimine todas tus preocupaciones. 

Al parecer nuestro amor en el agua va más allá de las preferencias, está en nuestra naturaleza. El biólogo marino Wallace J. Nichols afirma que todos tenemos algo en común: una «mente azul».

«Mente azul» versus «mente roja»

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Nosotros nos movemos en una sociedad caracterizada por la prisa y el ruido de los celulares, y vivimos con lo que Nichols llama la «mente roja», un estado de ansiedad que interfiere con las cosas que realmente queremos hacer y destruye nuestra creatividad, pero estar en el agua nos devuelve a nuestra posición ideal: la «mente azul».

Por eso tantas personas eligen vacacionar en la playa; no es solo para broncearse, es para regresar a un estado mental que incentiva la creatividad y la paz. «Estar en el agua nos pone en un estado meditativo, pacífico y nos da una sensación general de felicidad y satisfacción con la vida», explicó Nichols a Condé Nast Traveler.

Estar en el agua es tan relajante que hasta podemos desprendernos de la tierra y flotar, literalmente, a la deriva por el tiempo que queramos. Es algo que no podríamos hacer en ninguna otra parte del mundo (salvo, quizás, si nos hacemos astronautas) y por eso es tan única.

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Es difícil poner en palabras la paz que transmite vivir cerca del mar, pero sus beneficios están comprobados. Las personas que viven cerca del mar gozan de mejor salud, según un estudio de la Universidad de Medicina y Odontología de Exeter.

Además las propiedades con vista al mar son mucho más caras que las demás y hasta las ciudades que no tienen playas intentan compensar o limpiar el agua que tienen disponible.

Ya desde el siglo XIX los doctores recetaban a sus pacientes a tomar «aire de mar» para curar sus males y también es gracias a esta que los guantes de los médicos son de color azul; solo ver un color asociado al mar es suficiente para calmarnos, afirmó Nichols.

Seguro que, después de leer esto, te dieron ganas de irte a la playa. Si puedes, hazlo, es una gran manera de terminar el día relajado. Si no puedes, en cambio, no te preocupes, tan solo escuchar los sonidos del mar o de la lluvia te puede ayudar a desestresarte y a dormir mejor, así que aquí te dejamos cuatro horas de olas rompiendo en la playa para que cierres los ojos y te imagines ahí.