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La milanesa napolitana NO es italiana y esta historia lo comprueba

milanesa napolitana con papas
GettyLatam/iStock

Fáciles de preparar, baratas y rápidas de hacer, las milanesas son mucho más que la comida estrella en las mesas de las familias argentinas: representan mejor que nadie el impacto que tuvo la inmigración europea en nuestra gastronomía. Al fin y al cabo...el nombre lo dice todo, ¿no?

Y si hablamos de milanesa, no podemos olvidarnos de su mejor versión: la napolitana. Mientras algunos prefieren llamarla "pizzanesa" o "milanesa a la pizza", nosotros vamos a resolver unas de las preguntas existenciales más importantes: ¿De dónde es la mila napolitana?

Como término, "milanesa napolitana" es un oxímoron anacrónico, una paradoja de la matrix. Es, en definitiva, como decir "un bostero hincha de River". No existe.

Etimología

El plato combina los nombres de dos regiones italianas que en la vida real están enemistadas a muerte: Milan y Nápoles. La primera, forma parte del norte rico de Italia, que siempre dictó el destino político y económico del país.

Nápoles, en cambio, representa el sur más humilde de Italia; los pueblos agricultores cuya voluntad siempre estuvo supeditada al norte rico e industrializado. Esta relación antagónica data de hace varios siglos y al día de hoy, se lleva en la sangre de estos dos pueblos.

¿Cómo es entonces que estas regiones comparten el nombre de un plato? Bueno, es que a decir verdad, el origen de la milanesa napolitana no es italiano, sino argentino.

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karam miri - RF - Thinkstock

Historia de la milanesa napolitana

El plato nació a principios de Siglo XX en un restaurante porteño llamado Il Napoli, cuando un comensal llegó cerca de la hora del cierre y pidió la última milanesa que quedaba. El tema es que, por error, el cocinero acabó por quemar uno de los lados.

Inspirándose en una vieja receta italiana, al chef se le ocurrió una idea: utilizó jamón, queso y salsa de tomate para tapar el lado que estaba tostado. El plato le gustó tanto al cliente que el dueño (de apellido Nápoli) decidió agregarlo a la carta de su establecimiento.

De ahí en más, la receta no solo fue adoptada por otros establecimientos, sino que también por el resto de las familias argentinas que preparan esta auténtica delicia nacional con lo que tienen en la heladera.

Así, por un error, la gastronomía argentina dio con uno de sus platos más icónicos. ¡Quién diría que podría salir algo tan rico de eso!