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La reina Isabel no tiene título universitario, pero su historia en la 'escuela' es como una novela

reina isabel ii principe carlos portada
Toby Melville - WPA Pool/Getty Images

Al pensar en Jefes de Estado contemporáneos, la percepción popular intuye en ellos doctorados, maestrías, y amplias carreras en universidades de prestigio. Sin embargo, en la monarquía se requiere ir más allá de colocar un título escolar en la pared.

Para muestra está nada menos que Isabel II, quien sólo alcanzó a cursar la primaria debido a conflictos bélicos propios de su época y otros "asuntos familiares" que hasta el día de hoy le pasan factura.

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Jane Barlow - Pool/Getty Images

¿Qué estudio la joven princesa Isabel en su época?

Si Isabel II no recibió una educación "digna de reina" desde el inicio fue porque nunca se esperó que llegara a gobernar Reino Unido. El trono estaba destinado a su tío Eduardo VIII, quien abdicó para poder casarse con Wallis Simpson, una mujer divorciada.

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WPA Pool via Getty Images

A pesar de ello, no puede decirse que la formación de la joven Isabel fue "escueta" o incompleta. La hija mayor de Jorge VI e Isabel Bowes-Lyon no fue criada como una niña promedio. Si bien las esperanzas diplomáticas recayeron en su tío, todavía era la tercera en la línea del trono, esto desafiando las cuestionables políticas reales que relegaban a las mujeres a "segundo término".

En cualquier caso, la Familia Real siempre hace las cosas a su manera, y eso se aplica a las formas en que eligen criar y educar a sus hijos, a pesar de que hoy día esas actividades se esfuerzan por mantenerse dentro del "promedio".

Entonces, ¿la reina Isabel II fue a la escuela? No en el sentido tradicional. Si piensas en el típico edificio con aulas, maestros certificados y un gran número de alumnos, estás en un error. La propia biógrafa autorizada de la reina Isabel II —Sally Bedell Smith— enfatiza en que la monarca fue educada en casa.

Los profesores de Isabel II fueron básicamente su madre y algunos diplomáticos de la época. Hasta que cumplió siete años de edad, su educación "se limitó" a la lectura, la escritura, el francés, el piano y el baile.

Al pasar ese momento, la prestigiosa institutriz Marion Crawford se hizo cargo de la educación de Isabel. Después de que su padre se convirtiera en rey en 1936, la hoy máxima soberana inglesa comenzó a estudiar historia constitucional y derecho con Henry Marten, el vicedirector del Eton College. A la vez, tomó lecciones de religión con Cosmo Gordon Lang, el arzobispo de Canterbury en aquel entonces.

A manera de "escuela de la vida", la madre y abuela de Isabel le enseñaron sobre labores cotidianas: los puntos más delicados de la etiqueta real y la fe anglicana fueron puntos prioritarios.

¿Isabel II tiene algún certificado escolar?

Aunque la joven princesa tenía grandes dotes para aprender, también tuvo pocas oportunidades de estudio sostenido. Durante gran parte de su infancia, recibió lecciones de 9:30 a 11:00 cada mañana. El resto de su día estuvo dedicado a juegos al aire libre, baile y clases de canto.

Para cuando la educación de Isabel ameritaba más ahínco, el conflicto de la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945 hizo que cualquier título o certificado pasara a segundo término, priorizando la seguridad de la joven princesa y la de su familia por encima de todo.

La coronación de la hoy reina tuvo lugar en 1953, y durante el lapso intermedio pudo aprender más sobre historia, economía y política. No obstante, no tiene ningún título que avale sus conocimientos.

De esta manera, oficialmente el hijo mayor de Isabel II, el Príncipe Carlos, se convirtió en el primer heredero del trono británico en asistir a la universidad y obtener un título. Dado que la educación promedio es una "novedad actual" en la realeza, incluso Kate Middleton será la primera reina británica con un título universitario cuando su esposo William ascienda al trono.

Cabe destacar que aún después de su coronación, la reina Isabel estudió durante años con tutores y aprendió a hablar seis idiomas con fluidez. Quizás el de la soberana inglesa, sea un buen ejemplo de que en ocasiones, las enseñanzas diplomáticas se asimilan mejor con la práctica.

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