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Tiene 18 años, es la estrella pop de los centennials y ya batió récords de Ariana Grande y Beyoncé

Cuando todavía no había cumplido 14 años, esa edad en la que en las películas los adolescentes están preocupados por la popularidad en la escuela, el bullying y por quién invitar al baile de fin de año, Billie Eilish recibió la llamada de un productor y manager musical.

«Esto va a ser muy grande y creo que vas a necesitar ayuda» le dijo el hombre. «Y yo quiero ayudarte».

«Oh, bueno, sí sí», dijo la chica, probablemente algo confundida. Billie era bailarina, arte que practicaba desde los 8 años.

Una de sus profesoras le sugirió la idea de que grabara una canción propia para crear la coreografía de baile, y Billie le pidió la ayuda a su hermano músico, Finneas O'Connell —también adolescente, pero mayor que ella—.

Finneas le propuso cantar la canción «Ocean Eyes», que había escrito antes con la intención de tocarla con su incipiente banda de pop rock The Slightlys.

Es una canción de amor algo oscura que habla de «ciudades ardiendo» y «cielos de napalm» y compara enamorarse con caer desde un precipicio. La voz etérea y con registro de soprano de la adolescente quizá chocaba con esos temas, pero le dio definitivamente un toque distintivo, ensoñador, memorable.

Billie subió la canción a SoundCloud con la posibilidad de descargarla, para que la pudiera escuchar su profesora.

De la noche a la mañana, la canción se convirtió en un éxito viral. Ahí fue cuando la escuchó el productor, que hoy es el manager de Billie Eilish, la nueva gran sensación del pop, ahora de 17 años.

Su meteórico ascenso ha hecho que ya haya superado en los charts récords que ostentaban Cardi B, Ariana Grande y Beyoncé.

Nace una estrella

Para el nacimiento de una estrella pop hacía falta un componente esencial: la imagen.

El videoclip de «Ocean Eyes» salió en marzo de 2016 —Billie ya había cumplido 15—, dirigido por Megan Thompson.

La protagonista absoluta del video es Billie Eilish, o mejor dicho la belleza de Billie Eilish y sus «ojos oceánicos», a tono con la canción y con esa tinta azul en sus dedos. La canción y el video transmiten una melancolía imprecisa.

La revista Paper describe un encuentro con la cantante en el famoso club Soho House de Nueva York, cuando su fama estaba en franco ascenso: «Su presencia es imposible de ignorar» aseguran, «con su rubio glacial, cejas perfectamente delineadas, enormes aros en las orejas y pantalones cargo de vanguardia».

Pero, claro está, no es solo su aspecto lo que llama la atención.

Es también su voz, en sentido literal —la voz con la que canta— y en sentido figurado: lo que tiene para decir.

Su primer sencillo fue relanzado después a través del sello Interscope Records y a él le siguió un EP con cuatro remixes de la canción.

Después publicó el sencillo «Bellyache», producido y coescrito por su hermano Finneas.

Una canción narrada desde el punto de vista de alguien psicópata que ha cometido un crimen atroz, teme ir a prisión y es aquejado por un sentimiento de culpa. Una canción escrita por una chica de 15 años, cabe recordar. «Es divertido adoptar un personaje» dijo Billie al respecto.

El videoclip de «Bellyache» comenzó a delinear su estética y probó que, naturalmente, la narrativa visual es esencial para una artista crecida dentro de la generación Instagram.

También la importancia de su presencia, casi que en cada fotograma, de sus destrezas para el baile y de un cierto sentido del humor irónico, manifestado con el giro sorpresa del final.

En 2017 la producción de Billie Eilish se intensificó: publicó el sencillo «Bored», parte de la banda de sonido de la serie 13 Reasons Why de Netflix, y después «Watch» y «Copycat».

Finalmente su EP debut, «Don’t Smile at Me». En el single «&Burn» tuvo la colaboración del afamado rapero Vince Staples.

Tanto el título del EP como de las canciones a veces prescinden de signos de puntuación y espacio («dont smile at me», «idontwannabeyouanymore»), tienen faltas de ortografía o están estilizados todo en mayúscula o todo en minúscula, como si fuera un lenguaje de redes sociales o chats.

Su primer álbum lleva por título «When We All Fall Sleep, Where Do We Go?» (Cuando todos nos dormimos, ¿adónde vamos?) y se mantiene en el pop con elementos electropop e industriales, e influencias del trap, mientras expande su universo conceptual, llevándolo hacia un terreno algo más sombrío y hasta terrorífico; representado quizá en su cambio de color de cabello. Ya no es la rubia glacial y ya no tiene sus ojos azul oceánico.

El álbum fue lanzado en marzo de 2019. Según Clash Music «captura las esperanzas, miedos y vulnerabilidades de toda una generación».

Dice Billie que todo el álbum surgió en su cabeza a partir del sencillo «Bury a Friend» (Enterrar un amigo), una canción con algo de espeluznante pero también de afectuosa y emocional.

El pesadillesco video parece una combinación de The Haunting of Hill House y Get Out.

La referencia a series y películas no es caprichosa.

La pequeña bio de la artista en su página de Facebook dice que Billie Eilish «escucha música como la mayoría mira películas: sin preocuparse por el género». Cita las influencias tanto del indie-pop «vidrioso y delicado» de Aurora y de Lana del Rey como de la «amenaza distorsionada» de Tyler the Creator y Earl Sweatshirt. Define sus letras como una combinación de «corazón roto con retorcida indiferencia».

«Realmente creo que soy diferente a muchas personas, y en cierto modo intento serlo» dijo en la entrevista con Paper. «No sigo las reglas en absoluto». También aseguró que es intimidante y un poco aterradora, porque así la gente la escuchará.

Los récords de Billie Eilish

La parte más impresionante de lo que ha alcanzado Billy Eilish a su corta edad se manifiesta en los récords que ha obtenido.

Su álbum «When We All Fall Asleep, Where Do We Go?» debutó en el número 1 del chart Billboard 200, convirtiéndola en la mujer más joven en ese puesto en 10 años (desde Demi Lovato).

Además, acaba de romper el récord de mayor cantidad de títulos simultáneos en el Billboard Hot 100 para una artista femenina, ubicando 14 canciones dentro del ranking.

De las 13 canciones del álbum, 12 ingresaron en el chart (la única que no lo hizo, aunque por poco, es «Goodbye» que cierra el álbum). Se le suman el sencillo «Lovely», con la participación de Khalid, y el regreso a las listas de «Ocean Eyes», su primer sencillo.

Con este récord supera a Cardi B, que había colocado 13 títulos en el Billboard Hot 100, y a Ariana Grande y Beyoncé que lo habían hecho con 12 canciones (el récord absoluto es de Drake, con 27 canciones simultáneas en el chart, tras su álbum Scorpion de 2018).

Con todo esto, a sus 17 años, Billie Eilish probablemente ya no tenga que preocuparse por a quién llevar al baile de fin de año o por el bullying en el colegio, aunque quizá haya un precio a pagar: «Ya no tengo amigos» dijo en otra entrevista, «no tengo tiempo para eso».

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