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Emilia Clarke estuvo cerca de la muerte dos veces y lo cuenta por primera vez públicamente

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Antes de Game of Thrones, Emilia Clarke era una actriz desconocida y sin experiencia profesional.

Ahora, ocho temporadas después, es una estrella popular en todo el mundo y es dueña de uno de los personajes más memorables y fascinantes que haya dado la televisión.

Definitivamente, Game of Thrones ocupará un lugar importante en la biografía de la actriz.

Quizá por eso, y porque se acerca el final de la serie y se impone un nuevo capítulo en su historia personal, Emilia Clarke decidió, por primera vez, hablar públicamente de otro episodio muy significativo en su vida, pero por razones muy diferentes y de carácter más bien aterrador.

En una extensa nota que escribió para TheNew Yorker, la actriz contó su experiencia cercana a la muerte.

Al mismo tiempo que comenzaba a cumplir lo que siempre había soñado y a hacerse famosa por ser Daenerys Targaryen, dos aneurismas la pusieron al borde de la muerte.

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«Justo cuando mis sueños de la infancia parecían hacerse realidad, casi pierdo la cordura y después la vida. Nunca conté esta historia públicamente, pero ahora es el momento» comienza diciendo Emilia Clarke, que ahora tiene 32 años pero tenía 23 cuando fue elegida para interpretar a la Madre de Dragones.

A comienzos de 2011 habían terminado de grabar la primera temporada de Game of Thrones, posiblemente todavía sin sospechar la magnitud del éxito que tendría su serie.

«Los creadores de la serie, David Benioff y D.B. Weiss me habían dicho que mi personaje era una mezcla de Napoléon, Juana de Arco y Lawrence de Arabia» escribe Clarke, «y sin embargo, semanas después de filmar la primera temporada, y a pesar de todo el entusiasmo de la campaña de publicidad y el inminente estreno de la serie, yo no me sentía como un espíritu conquistador. Estaba aterrada. Aterrada de la atención, aterrada de una industria que apenas conocía, aterrada de no estar a la altura de la confianza que los creadores de Thrones habían depositado en mí. Me sentía demasiado expuesta».

Revela entonces que para aliviar el estrés comenzó a trabajar con un personal trainer. «Era una actriz de TV ahora y, después de todo, eso es lo que hacen los actores de televisión».

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Todo comenzó con un fuerte dolor de cabeza mientras entrenaba. Después una enorme fatiga. En el vestuario terminó por descompensarse por completo. Mientras vomitaba violentamente en el toilet intentaba mantener su cabeza lúcida recordando, entre otras cosas, líneas de su personaje en Game of Thrones.

«Después todo se vuelve borroso y ruidoso. Recuerdo el sonido de una sirena, la ambulancia, nuevas voces, alguien diciendo que mi pulso era débil. Estaba vomitando bilis».

En el hospital una resonancia magnética arrojó un rápido diagnóstico:

«Una hemorragia subaracnoidea, un tipo de derrame cerebral potencialmente fatal, causado por el volcado de sangre en el espacio que rodea al cerebro. Había tenido un aneurisma, una ruptura de una arteria. Según supe después, un tercio de los pacientes que sufren este derrame mueren en el acto o poco después. Para los que sobreviven, un tratamiento urgente es necesario para sellar el aneurisma, ya que hay un alto riesgo de tener un segundo sangrado fatal»

Lo que siguió fue una operación. «Esta no sería mi última operación, y tampoco sería la peor. Tenía entonces 24 años».

La operación duró tres horas y le dijeron que, si todo iba bien por dos semanas, tenía muchas chances de recuperarse por completo.

«Una noche, después de haber superado ese lapso crucial, una enfermera me despertó y, como parte de una serie de ejercicios cognitivos, me preguntó mi nombre. Mi nombre completo es Emilia Isobel Euphemia Rose Clarke. Pero no podía recordarlo. Palabras sin sentido salieron de mi boca y me hundí en un pánico ciego. Nunca había sentido esa clase de miedo. Podía ver toda mi vida por delante y no parecía valer la pena vivirla. Soy actriz. Necesito recordar mis líneas. Y ahora ni siquiera podía recordar mi nombre (...). En mis peores momentos, quería terminar con todo. Le pedí a los médicos que me dejaran morir. Mi trabajo —mi sueño de cómo iba a ser mi vida— se centraba en el lenguaje, la comunicación. Sin eso, estaba perdida».

Pero en realidad lo que estaba experimentando era una afasia temporal, una consecuencia del trauma cerebral.

Eventualmente se recuperó y volvió al trabajo. Fue a rodar la temporada 2 de Game of Thrones.

Daenerys Game of Thrones 02
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«En el set, cumplí con todo lo que tenía que hacer, pero tuve que esforzarme demasiado. La segunda fue mi peor temporada. No tenía idea de qué estaba haciendo Daenerys. Para ser honesta, cada minuto de cada día de mi vida pensaba que me iba a morir».

Después del final de la tercera temporada, se sometió a un nuevo examen de rutina. Otro aneurisma más pequeño, del otro lado del cerebro, había crecido. Una nueva operación era necesaria, aunque la promesa fue de una más sencilla y rápida que la anterior.

«Cuando me desperté, estaba llorando de dolor. El procedimiento había fallado. Tenía una hemorragia masiva y los médicos aseguraron que mis chances de sobrevivir eran escasas si no operaban nuevamente. Esta vez tenían que acceder a mi cerebro a la vieja usanza: a través de mi cráneo. La recuperación fue todavía más dolorosa. Veía toda la situación como si estuviera atravesando una guerra más horripilante que las que enfrentó Daenerys».

La operación le dejó como saldo la sustitución de un trozo del cráneo con titanio. Dice que todavía tiene una cicatriz que va desde el cuero cabelludo hasta encima de la oreja y la tapa el cabello, aunque en aquel momento no sabía si iba a ser visible o no.

Temía otros efectos colaterales: daños cognitivos, pérdidas sensoriales, en la memoria o en la visión.

«Ahora suelo decirle a todo el mundo que lo único que me afectó esa operación es que me arruinó el buen gusto en los hombres. Pero, por supuesto, nada de esto parecía remotamente gracioso en ese momento».

Poco después de la segunda cirugía Emilia Clarke fue a la Comic-Con a promocionar la nueva temporada de Game of Thrones, y allí volvió a sentir un fuerte dolor de cabeza. Y, con él, el regreso de «ese sentimiento aterrador horriblemente familiar».

«Pensé, mi hora llegó. Ya engañé a la muerte dos veces y ahora ha venido a llevarme finalmente. Cuando me bajé del escenario mi publicista me miró y me preguntó si me pasaba algo. Le conté todo y me dijo que un reportero de MTV me estaba esperando para entrevistarme. Así que pensé, si me voy a morir, al menos que sea en vivo en televisión».

Pero no se murió.

Asegura que en todos estos años que pasaron desde su segunda operación ha mejorado «más allá de mis esperanzas más irracionales». Dice que ahora está 100%.

Parte de su vida ahora está dedicada a una fundación benéfica llamada SameYou, que pretende dar tratamiento a pacientes que se recuperan de derrames cerebrales.

«Hay algo gratificante y enormemente afortunado, en el hecho de que Game of Thrones llegue a su final» concluye. «Estoy muy feliz de estar aquí para ver el final de la historia y el comienzo de lo que sea que venga después».

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