5 razones por las que Boruto no está a la altura de Naruto (y una que demuestra lo contrario)

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Pierrot

Años atrás, Masashi Kishimoto marcaba el final de su manga más genial: Naruto, el cual, en consecuencia, sentenció el desenlace de Naruto Shippuden, anime en emisión en aquel momento. Tras la noticia, y decenas de episodios de relleno después, la Cuarta Guerra Ninja concluía con Uzumaki Naruto erigido como héroe. El «niño de la profecía» honraría a sus padres y sensei fallecidos, estudiando para convertirse en el Séptimo Hokage y casándose con Hinata Hyuga (luego de Last, una película bastante dudosa). Entonces, cuando el omega de esta era parecía haber llegado, Boruto: Naruto Next Generations dijo presente.

Hoy día, la secuela de Naruto, centrada en la historia de su hijo, goza de inmensa popularidad, pero, a su vez, divide a los fans, quienes no han podido apreciarla a lo largo de más de 70 capítulos. Por tal razón, me gustaría compartir contigo las razones que, efectivamente, hacen de Boruto una serie inferior a la obra origen, pero, también, nos dan esperanzas (aunque te cueste creerlo).

¡Comencemos, dattebayo!

La principal diferencia, obviamente, subiste en los orígenes de ambos personajes. Uzumaki Naruto construyó su leyenda en función a su sueño: convertirse en Hokage y ganar el reconocimiento de todos los que un día lo subestimaron y despreciaron. Bajo esta lupa, la motivación de Naruto, en un principio, es la rebeldía e inconformidad; él no entiende por qué lo excluyen, desconoce el secreto del Biju sellado en su interior y la destrucción que ocasionó en el pasado; también ignora su linaje y herencia como hijo del Cuarto Hokage y, sin embargo, decide cambiar la realidad de Konoha y convertirse en el shinobi con más influencia en la historia del ninshu,siguiendo con su propio camino ninja: «jamás retroceder en su palabra».

Por otro lado, Boruto, a pesar de ser hijo de Naruto, solo posee la profunda —e irritante— necesidad de llamar la atención, lo cual es normal en un niño de su edad, pero para nada comparable con la tragedia que forjó el destino de su padre, quien, actualmente, cumple su sueño como Hokage, intentando, además, prevenir futuras guerras, mientras su ególatra hijo se mueve motivado por la búsqueda de reconocimiento, en lo que comunmente se domina capricho.

Ahora bien, la actitud infantil de Boruto es lógica y coherente con un personaje de su edad y naturaleza, no obstante, ¿eso justifica su camino ninja? De momento, lo más prometedor de este personaje (y por consiguiente, su anime) es el futuro que nos anticiparon en aquel flashforward, cuando se enfrenta con Kawaki, utilizando su Kāma completo (marca maldita que Momoshiki Ōtsutsuki implantó en el ninja) y el Jougan totalmente desarrollado. Desde ese punto, todos los fans nos preguntamos: ¿qué clase de poder tendrá Boruto? ¿Qué sucedió con Naruto y la Aldea? ¿Cómo se hizo esa marca y quién es Kawaki, realmente? A pesar de esto, el anime de Boruto solo se sostiene por la intriga que generaron algunos frames, divirtiéndonos con gran contenido de relleno, pero sin hacer honor a la revolucionaria determinación que décadas atrás un pequeño shinobi huérfano había demostrado.

Por supuesto, conocer el futuro de los personajes que nos acompañaron durante años es entretenido y cautivador. Participar de la evolución de los hijos de personajes que vimos crecer e inmiscuirnos en las familias compuestas por ninjas que conquistaron nuestro corazón, en ocasiones de forma inesperada (como Shikamaru y Temari, por ejemplo), es fascinante, mucho más cuando se instalan interrogantes tan incisivas como ¿quién es la madre de Metal, el hijo de Rock Lee? De todas formas, este fenómeno convierte el canon de uno de los Shonen más importantes del planeta en una sitcom (una comedia de situaciones, al estilo F.R.I.E.N.D.S o The Big Bang Theory) cálida y amigable, que no repara en cavar profundo en las decisiones y perjuicios de diferentes personajes a lo largo de la historia del ninshu, desenmarañando un conflicto que existe desde hace varias generaciones —reencarnaciones incluidas—.

El impacto de las batallas de Rock Lee vs. Gaara, Naruto vs. Pain, Madara vs. Might Guy y, por supuesto, la constante rivalidad entre Sasuke y Naruto —precedida por Hashirama y Madara, tanto como Ashura e Indra— no fueron únicamente grandes secuencias de animación, teñidas con los colores de las mejores coreografías en el género, sino, también, establecieron los preceptos ninja de cada puño involucrado. El esfuerzo que supera el talento natural, por parte de Lee; la ira que nace del dolor y puede ser aplacada solamente mediante la destrucción; la "juventud" en su máxima expresión, al enfrentarse a la mismísima muerte cuando se debe proteger algo importante, y traer de vuelta a tu rival desde la oscuridad que lo consume porque siempre fue (y será) tu amigo... cada uno de los nindo (camino ninja) que definían a los personajes viajaba en los movimientos de su cuerpo; no por sencilla espectacularidad, ni tampoco con el propósito de derrotar al enemigo físicamente, sino ideológicamente. Algo de lo que carece Boruto por completo.

Shueisha / Pierrot

De todas formas, Boruto cuenta con un punto a favor —más allá del flashforward mencionado anteriormente—: su potencial. La mayoría de los personajes, tanto adultos como niños, poseen la capacidad de sorprendernos en cualquier momento. ¿De qué es capaz un personaje que lleva la sangre Uchiha y la fuerza de una médico ninja de élite? ¿Qué secretos esconde un Hyuga/Uzumaki? ¿Cuán inteligente será el hijo de Shikamaru o poderoso el retoño de Rock Lee? Y por supuesto, ¿qué más serán capaces de lograr Naruto y Sasuke? Quienes demostraron durante su enfrentamiento con Momoshiki un poder fuera de proporciones.

Boruto tiene las aptitudes para trascender, pero le falta argumento y determinación. Carece del carácter que un joven ninja fanático del ramen evidenció hace más de 15 años.

Pero tú, ¿qué piensas al respecto?

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