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Postre Alaska: la torta caliente por fuera y con corazón helado que te enamorará

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Mandi J. Donohue/Shutterstock

Un exterior duro y caliente, con un interior del helado más rico. Así es el postre Alaska, también llamado omelette sorpresa (un nombre perfecto porque no hay mejor sorpresa que encontrar un helado dentro de un postre caliente). Consiste en cubrir el helado con merengue y llevarlo al horno hasta que quede duro, pero el helado no se derrite en el proceso.

Parece difícil, pero vale la pena y tu paladar te lo agradecerá. Así puedes aprender a hacer tu propio postre Alaska.

Receta de postre Alaska u omelette sorpresa

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Monkey Business Images/Shutterstock

Ingredientes

  • 1 litro de tu helado favorito

Para la base del postre

  • 2 huevos
  • 50 g de azúcar impalpable
  • 50 g de harina

Para el merengue

  • 4 claras de huevo
  • 150 g de azúcar

Modo de preparación

  1. Cubre un bol grande con una capa doble de film transparente, llénalo con helado (que no esté muy duro) y llévalo al freezer.
  2. Precalienta el horno a 170 ºC y coloca manteca sobre un molde de 20 cm.

Para hacer la base

  1. Bate los huevos y el azúcar durante 10 minutos hasta que tenga una consistencia parecida a una mousse.
  2. Tamiza la harina y, usando una cuchara de metal, incorpórala a la mezcla de huevo y azúcar con movimientos envolventes. Hazlo de a poco para que la mezcla no pierda su consistencia.
  3. Vierte la mezcla en el molde y llévalo al horno por 15 minutos o hasta que la masa esté elástica. Déjala reposar hasta que se enfríe y retíralo del molde.

Para el merengue

  1. Bate las claras de huevo y el azúcar impalpable hasta que se vea duro.
  2. Coloca el merengue en una manga pastelera.

Para armar el postre

  1. Retira el helado del bol y colócalo sobre la masa.
  2. Cubre el helado y la masa con el merengue y asegúrate de que quede cubierto por completo. Usa una cuchara para alisar el merengue y cubrir toda la superficie del postre.
  3. Lleva el postre al freezer hasta que esté listo para servir.
  4. Antes de servir, precalienta el horno a 220 grados y, cuando esté caliente lleva el postre y déjalo durante dos o tres minutos o hasta que el merengue tome un tono dorado.

El merengue funciona como aislante y por eso el helado no se derrite. Sin embargo, un par de segundos de más en el horno puede ser todo lo que se necesita para convertir el postre en una sopa dulce. Por eso, si no te sientes cómodo llevando el omelette sorpresa al horno, siempre puedes usar un soplete para cocinar el merengue sin arriesgar el helado.

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