6 regalos que nos gustaría recibir en el Día de la Mujer (y no son bombones)

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Aunque muchos suelen malinterpretar su significado, el 8 de marzo en realidad surgió como un día de lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras. Si bien la festividad se comenzó a celebrar el 19 de marzo del año 1910, cambió su fecha definitivamente al 8 de marzo tras el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist, en el que fallecieron 146 trabajadoras.

¿Por qué es importante esto? Porque el 8 de marzo surge, justamente, como un día de reflexión y de lucha por los derechos de las mujeres. Porque, como dice el lema de la ONU para el Día de la Mujer 2018, «ahora es el momento» y porque ya esperamos demasiado, estos son los regalos que nos gustaría recibir.

1. El fin de la brecha salarial

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Sí, en 2018 las mujeres aún ganamos menos que los hombres, incluso aquellas con un alto nivel educativo. La diferencia global de salarios entre hombres y mujeres es del 23 %. Esto quiere decir que, en promedio, las mujeres ganamos 77 centavos por cada dólar que los hombres perciben.

Asimismo, hay países en los que la brecha es todavía más amplia, como en el caso de Suecia y Francia (31 %), Alemania (49 %) y Turquía (75 %). Y la cosa no termina ahí: según ONU Mujeres, al ritmo actual nos llevará 70 años lograr salarios equitativos.

2. El fin de la violencia de género

Según un informe de la ONU, 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en el último año en todo el mundo. Sin embargo, hay graves carencias cuando se trata de la legislación sobre el tema: al día de hoy, 49 países no tienen leyes sobre violencia doméstica, otros 45 no presentan legislación que penalice específicamente el acoso sexual y en otros 37 se exime legalmente a los violadores si son esposos de la víctima o se casan con ella luego del abuso.

3. Productos de higiene femenina accesibles para todas y libres de impuestos

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Tener acceso a productos de higiene femenina es, además de un derecho humano básico, una cuestión de salud pública. Sin embargo, muchas mujeres aún no acceden a estos productos. En India, por ejemplo, solo el 12 % de las mujeres que menstrúan (335 millones) usa toallitas femeninas.

Esto puede acarrear varios problemas, desde afecciones físicas, como el cáncer cervical, hasta diversas problemáticas sociales. Por ejemplo, en varios países africanos es muy común que las niñas no asistan a la escuela cuando están menstruando por miedo a mancharse. Esto retrasa su proceso educativo y las hace más vulnerables a vivir en la pobreza, entre las múltiples consecuencias que conlleva el simple hecho de no tener acceso a productos de higiene femenina.

4. El punto final del acoso callejero

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No, no son piropos. Es acoso. Según la ONU, una encuesta demostró que, solo en Ciudad de México, el 90 % de las mujeres se sienten inseguras al viajar en bus o en el metro.

«Las percepciones que las mujeres tienen de su propia seguridad en Ciudad de México, como en muchas ciudades del mundo, tienen un impacto cuando deciden si salir de noche [...] Las mujeres también deben cambiar la forma en que se visten, necesitan ir acompañadas por otras personas, y eso es simplemente inaceptable», expresó Yeliz Osman, quien trabaja en la agencia mexicana de ONU Mujeres.

5. Que la mutilación genital femenina sea cosa del pasado

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Se calcula que al menos 200 millones de mujeres y niñas en el mundo, y que están vivas hoy, han sufrido mutilación genital femenina. Esta práctica, que atenta contra los derechos humanos y la salud física y mental de mujeres y niñas, se realiza sobre todo por motivos culturales y sociales.

6. Una división equitativa de las tareas del hogar

Se calcula que en México las mujeres aportan aproximadamente el 60 % de la fuerza de trabajo (tanto remunerado como no remunerado). Por su parte, los hombres contribuyen con menos del 40 %. Pero, si vamos a los números del trabajo doméstico no remunerado, vemos que la diferencia es abismal: mientras las mujeres dedican 59 horas semanales en promedio a los cuidados de la casa y de otras personas, los hombres aportan 22 horas en promedio a este tipo de tareas.

Esta situación se replica en la mayor parte del mundo. Como consecuencia, refuerza los estereotipos de género y torna a las mujeres dependientes de otros miembros del hogar para conseguir un sustento económico.

A la mayoría nos gusta el chocolate, sí, pero mucho más nos gustaría vivir en un mundo igualitario que no discrimine a las personas por su género, su raza o a quién deciden amar. Si estás de acuerdo, comparte esta información y súmate al cambio. Ahora es el momento.

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