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¿Por qué cuando aparece una chica desaparecida muchos la critican en lugar de alegrarse?

Con la violencia de género y los femicidios finalmente en agenda, son cada vez más los casos de chicas desaparecidas que se difunden a través de las redes sociales.

Por suerte, varias de ellas aparecen con vida. Pero muchas otras no. Y así seguimos recibiendo información de casos de mujeres que fueron asesinadas en manos de hombres violentos.

Pero lo que más cuesta entender, es la reacción de algunas personas cuando se conoce la buena noticia de que una chica que era buscada, aparece sana y salva. En lugar de celebrar su buen estado de salud, en muchos casos empiezan los cuestionamientos, esos mismos que nos llevan a que más mujeres sean víctimas de la violencia de género.

Lo que importa es que aparezca con vida

Si una chica decide irse por voluntad propia es una cuestión que deberá ser tratada en el seno íntimo de la familia. De hecho, puede ser un llamado de atención para que intervenga personal capacitado en problemáticas familiares para que analice y trabaje sobre el caso particular. 

No importa si la mujer decidió irse a partir de una pelea, si lo hizo sola o con un hombre, si el hombre en cuestión era mayor o menor que ella, si lo conocía o no, si estaba vestida con una pollera corta o un pantalón, si consumía drogas, alcohol o si tenía el cuerpo lleno de tatuajes. Es irrelevante si vivía en un barrio humilde o en una casa lujosa. Si tenía novio o si le gustaba caminar sola de noche. 

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Cortesía

¿Por qué cuestionamos en lugar de celebrar?

El problema es que la violencia de género está tan asentada en nuestra sociedad, que cuando se pierde el contacto con una mujer, uno de los principales pensamientos que se nos cruzan por la mente es que puede haber sido abusada, violada o asesinada por un hombre violento.

Lo que hay que atacar entonces, y a todo nivel -como Estado, sociedad, familia, pareja y a nivel individual- es esta violencia machista que todavía no cede.

Los femicidios son el resultado de una serie de factores sociales, históricos y culturales. Son la máxima expresión de la violencia de género, y una de las cuestiones que conducen a este tipo de violencia son los pensamientos machistas, tan arraigados en la sociedad.

La idea de que una joven es responsable de que la violen por cómo iba vestida, la creencia de que porque se vaya de casa sin avisar «es una cualquiera» o que se merecía que la asesinaran por encontrarse con un hombre desconocido, son solo algunas de las frases que se leen o se escuchan tras la aparición -con vida o no- de mujeres que eran buscadas.

Justamente, las mismas frases que justifican el asesinato de mujeres en manos de hombres violentos por el simple hecho de ser mujeres. Y así, seguimos en un círculo machista que necesitamos romper. Y con urgencia.

Solo para hablar de un caso puntual, en Argentina había 3228 niñas, adolescentes y mujeres adultas desaparecidas para fines de 2016 según el informe  Búsquedas de Personas en Democracia realizado por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y la asociación civil Acciones Coordinadas Contra la Trata (ACCT). La mayoría de ellas tienen entre 12 y 18 años.

¿No deberíamos mejor preguntarnos dónde están?

Hasta que no entendamos que cada uno de nosotros tiene un rol que cumplir para romper con el machismo de la sociedad -lamentablemente- seguiremos contando casos de violencia de género. 

Vos, ¿sos de los que se alegran por la aparición con vida de una mujer? ¿O elegís cuestionar la razón por la que se fue de su casa?