¿Quién fue Victoria Ocampo? La historia de una figura clave que deberías conocer

By Jufernande (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons

Si nos remitimos a los libros de historia, pareciera que los únicos personajes relevantes de nuestro país fueron hombres. Pero no. Muy lejos estamos de esa idea.

De hecho, tengo la firme convicción de que aquellas mujeres que jugaron un rol priomordial en la historia -que por cierto son muchas- tuvieron un doble impacto: en la sociedad a nivel general y en la lucha por los derechos de las mujeres en particular.

Victoria Ocampo es una de esas personas cuyo legado trasciende generaciones y fronteras: sus ensayos se mantienen tan vigentes como hace más de medio siglo atrás. Escritora, editora, intelectual, ensayista y mecenas de importantes autores del Siglo XX, se ganó un lugar entre los personajes más relevantes de la historia cultural argentina

Sobre Victoria Ocampo

Su nombre completo es Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo. Nació un 7 de abril de 1890 en la Ciudad de Buenos Aires y fue criada en el seno de una familia poderosa dueña de una gran fortuna. Tenía una gran influencia europea y tendió puentes entre la cultura de ambos continentes.

A sus 41 años funda la revista literaria Sur (que después sería también una editorial), en la que colaboraron muchos de los escritores más importantes del siglo: Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Oliverio Girondo, Ernesto Sábato, Eduardo Mallea, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Silvina Ocampo y Gabriela Mistral, entre muchos otros.

La Villa Ocampo, su vivienda, fue punto de encuentro de personajes de ese calibre, y hoy pertenece a la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

¿Se imaginan formar parte de un reunión editorial con figuras de este nivel? Victoria Ocampo fue quien lo hizo posible.

De hecho, fue ella quien presentó a Jorge Luis Borges con Adolfo Bioy Casares (que estaba casado con su hermana y también ilustre escritora, Silvina Ocampo). La historia a partir de ese momento es conocida: ambos se volvieron inseparables y comenzaron a escribir juntos.

Feminista de pies a cabeza

Victoria Ocampo fue una adelantada a su época, considerando el rol que la mujer tenía en ese entonces. 

Hay mujeres, como ella, que luchan por los derechos de las mujeres a través de las acciones cotidianas que parecen más simples (aunque no siempre lo sean). 

Se trataba de una mujer independiente, que tuvo relaciones amorosas con diferentes hombres, se vestía con libertad, fumaba, era emprendedora y natural. Costumbres que hoy damos por hechas, no eran "aceptadas" entre el universo femenino de la época, pero los prejuicios sociales jamás fueron una barrera para ella.

Se la describe como "una mujer que se alza contra los prejuicios de clase y género para convertirse en la más importante impulsora de las artes". De hecho, Victoria Ocampo es la primera mujer en sacar la licencia de conducir y en formar parte de la Academia Argentina de Letras. De alguna forma, hizo la vida que podría haber hecho cualquier hombre.

Por los derechos políticos y civiles

La escritora fue además una adelantada en materia de la lucha por los derechos civiles y políticos de la mujer.

A mediados de la década del 30 un anteproyecto de ley buscaba limitar los derechos de las mujeres, y para evitarlo, Victoria Ocampo fundó en 1936 la Unión de Mujeres Argentinas junto a María Rosa Oliver y Susana Larguía.

Según explica Isabella Cosse, Licenciada en historia y Mágister en Ciencias Históricas, la UAM tenía la adhesión de unas 20 mil mujeres. Aprovechando la popularidad de Ocampo y su presencia en los medios masivos de comunicación, lograron desplegar una campaña de gran alcance mediante el uso de propaganda, entrevistas y contactos con personajes relevantes de la época.

Pero en el seno de la UAM no solo se debatían los derechos civiles sino la situación de la mujer en general y su emancipación: su derecho a la expresión, a la libertad, al trabajo, las condiciones de la vivienda, las leyes de protección de la maternidad y la prostitución.

Legado perdurable

Victoria Ocampo murió en 1969 pero sus ideas son de esas que trascienden el tiempo y el espacio. Cuando leemos su ensayo "La mujer y su expresión" de 1935, descubrimos que la desigualdad y la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres comenzaba entonces pero se mantiene al día de hoy.

En sus palabras, las mujeres heredamos un complejo de inferioridad frente al hombre y contra eso debemos luchar.

Y no veo otro modo de luchar contra él que dar a las mujeres una instrucción tan sólida, tan cuidada como a los hombres y respetar la libertad de la mujer exactamente como la del hombre. No solo en la teoría, sino en la práctica (...) Por desgracia la Argentina no ha llegado todavía a tanto. La mujer, entre nosotros, no tiene en la teoría ni en la práctica, la situación que debiera tener. Los hombres continúan diciéndole: "No me interrumpas". Y cuando ella reivindica su derecho a la libertad, los hombres interpretan, juzgando sin duda por sí mismos y poniéndose en su lugar: libertinaje". 

Victoria Ocampo hizo historia, aunque sea una de las tantas protagonistas que pierde peso entre las memorias de las nuevas generaciones, y que por lo tanto, debemos mantener vigente. Fue una pionera, una feminista, una luchadora que marcó un antes y un después en la cultura nacional y mundial.

Me quedo con esta frase sobre la igualdad de género, que simboliza la lucha y la esperanza, la importancia de sostener a través del tiempo un mismo reclamo, de visibilizar la desigualdad de género hasta que -de verdad- no exista más.

"Creo que nuestra generación, y la que le sigue, y aún la que está por nacer, están destinadas a no realizar este milagro, sino a prepararlo y volverlo inminente".

Hoy es inminente: es momento de tomar el legado y los logros de las generaciones que nos precedieron para hacerlo propio. Victoria, tu lucha sigue en pie.

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