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Nada de improvisación y otras 7 reglas de Alfred Hitchcock dentro del set

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Anna-Mari West/Shutterstock

Alfred Hitchcock es descrito como una de las mentes más brillantes en la cinematografía gracias a sus creaciones como La Ventana Indiscreta, Psicosis, Frenesí o Los Pájaros, pero ¿alguna vez te preguntaste cómo hubiera sido trabajar con él como actor?

Aunque no lo creas, las cosas no eran tan sencillas y aquí te decimos el porqué:

Limitaba a los actores a actuar y nada más

Hay actores que a veces se envuelven un poco más en las cintas y van más allá de la actuación al darle alguna opinión a su director pero no en el caso de Hitchcock, todas las decisiones creativas las tomaba él y simplemente esperaba a que las estrellas de Hollywood se aparecieran ante cámara para hacer su trabajo, nada más.

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Peter Dunne vía Getty

Las improvisaciones quedaban fuera

El británico estaba obsesionado con el control de su trabajo, por eso, seguir las reglas era vital y eso va de mano con el punto anterior. Actuar y leer el guion como venía en el papel era la manera perfecta para Alfred. Esto limitaba a los actores quienes por supuesto no podían improvisar para nada. Si bien no es algo que se le da bien a todos, podría provocar cierto enojo.

Los actores debían ser capaces de convencer

Ya quedó claro que el director tenía una idea muy particular de los actores y, en su perspectiva, existe una cosa que los acredita como tal: «El principal requisito para un actor es la capacidad de no hacer nada bien, lo cual no es para nada tan fácil como parece». Estas palabras las dijo en una entrevista añadiendo que para la profesión, debían ser convincentes e interesantes sin hacer mucho en escena para el público, no por sus acciones, sino por algo innato en su interior.

Todo tiene la misma importancia

Si bien los actores son importantes en un proyecto, para él también lo era en igual relevancia todo lo demás: el set, iluminación vestuario, composición etc.

Incluso tenía una frase para recalcarlo: «Cuando una película se ha montado correctamente, no es necesario confiar en el virtuosismo o la personalidad del actor para la tensión y los efectos dramáticos».

Los actores dependían de la cámara y no al revés

Hitchcock creía que la cámara debía reinar en todo momento ya que era el aparato que hacía posible llevar sus creaciones a la pantalla grande. Al ser un elemento vital, pensaba que los actores debían estar a merced de la cámara siempre para darle un énfasis apropiado.

En ocasiones hacía invitaciones personales

Algunos actores se volvieron cercanos al director, así que podían recibir una invitación para cenar con él y su esposa Alma fuera del set. Dado el inmenso poder que Hitchcock tenía en la industria en general, siempre era un riesgo decirle que no. Sin embargo, las cenas podían permitir al director mostrar una faceta diferente de sí mismo que la que los actores veían cuando estaban filmando.

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Keystone vía Getty

Las actrices debían complacer al público femenino

Cuando seleccionaba a su heroína tenía en cuenta a alguien que estuviera hecha para complacer a las mujeres más que a los hombres. En una revista en 1930 reveló que el sexo femenino constituye tres cuartas partes del público en el cine, por lo que no lo ignoraba.

Solo había una persona que lo podía hacer cambiar de opinión

Aunque Hitchcock no estaba ansioso por escuchar las opiniones de su equipo sobre sus decisiones, había una voz que estaba dispuesto a considerar al hacer sus películas: la de su esposa Alma. Esto se debía a que ella trabajaba como socia creativa con él en los guiones y en general formaban un buen equipo.

Hitchcock fue un maestro del cine y se le atribute un gran crédito en la industria por todas las increíbles películas que hizo a lo largo de su vida, pero reconoció que nada de esto hubiera sido posible si no fuera por su esposa.

¿Cuál de estos datos te sorprendió más? Dinos en los comentarios.

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