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De inventor a narcotraficante: la increíble historia del creador del DeLorean de Volver al Futuro

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Getty Images

Nunca podremos saber qué sentía exactamente John DeLorean respecto a su más célebre creación, el automóvil que lleva su nombre.

Por un lado, las circunstancias que rodearon la creación y el lanzamiento al mercado del DMC DeLorean, todos los esfuerzos que el hombre dedicó a su obra maestra personal, la que sería la culminación de su carrera como inventor y diseñador automovilístico, condujeron a un estrepitoso fracaso y a su ruina económica.

Por otro lado, el auto fue utilizado en Volver al futuro y quedó para siempre en la memoria colectiva y en la cultura popular como esa hermosa y fiel máquina del tiempo inconfundiblemente ochentosa que utilizaron en sus aventuras Doc Brown y Marty McFly.

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Universal Pictures

Esta sensación posiblemente agridulce en torno a su máxima creación es solo uno de los costados intrigantes de la vida de John DeLorean que, entre otras cosas, tuvo una meteórica carrera como ingeniero automotriz, la fundación y fundición de su propia compañía, un intento desesperado de convertirse en narcotraficante para solucionar sus finanzas, un arresto, un juicio y una eventual aparición de un tal Donald Trump.

Una estrella de la industria automovilística

John DeLorean, graduado a comienzos de los 50 en ingeniería automotriz, llegó a la industria en tiempos de pujante economía de posguerra.

Comenzó a trabajar en la Packard Motor Company, que a diferencia de otras compañías como Ford, General Motors y Chrysler, que habían comenzado a fabricar automóviles sencillos y accesibles para la ascendente clase media, seguía con sus automóviles de lujo y de alta gama, de más sofisticada ingeniería.

Para DeLorean esto fue positivo: le permitió pulir y expandir sus destrezas como ingeniero automotriz.

Lo que, tiempo después, le valió una llamada de un alto ejecutivo de General Motors: quería que trabajara para ellos.

DeLorean eligió trabajar en la división Pontiac, donde terminaría por crear el célebre Pontiac GTO, considerado el primer «muscle car» (automóvil de rasgos deportivos y «musculosos») realmente popular. El éxito de este modelo llevó rápidamente a DeLorean a jefe de la división Pontiac en General Motors. Con 40 años, era el más joven jefe de división en la compañía.

Una celebridad

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Central Press/Getty Images

Eventualmente, volvió a ser ascendido y se convirtió en jefe de la división Chevrolet, la marca estrella de General Motors.

En este punto, DeLorean ya era un notorio empresario de cierta fama que trascendía la industria automovilística. Tenía una personalidad un poco extravagante e informal que contrastaba con la seriedad con la que se asociaba a los ejecutivos; comenzó a rodearse de amigos de la industria del entretenimiento, como el presidente de Metro-Goldwin-Mayer, el artista Sammy Davis Jr. y el conductor televisivo Johnny Carson.

También invirtió pequeñas fortunas en equipos deportivos como los San Diego Chargers y los New York Yankees.

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Chevrolet press photo

Su ascenso continuó durante su paso por Chevrolet, hasta llegar a vicepresidente de producción de toda la compañía General Motors. Su llegada a la presidencia de la compañía parecía inevitable, pero al mismo tiempo había ciertas tensiones entre los ejecutivos de General Motors por el estilo poco convencional de DeLorean.

Así que en lugar de convertirse en presidente de General Motors, se fue y fundó su propia compañía. Una decisión que sin dudas lamentaría después.

DeLorean Motor Company

DeLorean se fue de General Motors en 1973 pero diversos inconvenientes y demoras en la producción no le permitieron presentar su flamante DMC DeLorean al mercado hasta 1981.

Con un pequeño gran contratiempo: un año antes la economía estadounidense había entrado en recesión y el mercado automovilístico se había desplomado.

No era un buen momento para presentar un auto que, aunque lucía único y muy original, era demasiado costoso y tenía menos potencia que otros coupes deportivos más baratos en el mercado.

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1980 DMC

En 1982, más de la mitad de los DeLorean fabricados seguían sin venderse y la compañía tenía una deuda de 175 millones de dólares.

A graves problemas, soluciones desesperadas

En octubre de 1982, el FBI, mediante una operación encubierta, arrestó a John DeLorean tras capturarlo con las manos en la masa. Estaba en un hotel de Los Angeles, recién llegado desde Nueva York, y pretendía vender 30 kg de cocaína, por un valor de 6.5 millones de dólares. Todo quedó grabado en video.

Según el FBI, DeLorean estaba involucrado en una trama de narcotráfico que pretendía mover en total 100 kg de cocaína, valorados en 24 millones. Casualmente, DeLorean necesitaba 17 millones para evitar que su compañía se declarara en bancarrota.

Pero había algo muy raro detrás del caso.

El FBI pudo atrapar a DeLorean rápidamente porque tenía un informante. El informante, un hombre llamado James Timothy Hoffman, era un antiguo vecino de DeLorean, y era él mismo quien le había propuesto este negocio. Hoffman había sido arrestado por narcotráfico años antes y se había convertido en informante del FBI a cambio de una reducción de la pena.

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UPI Photo/Glenn Wagnner/Files

Hoffman, que conocía casualmente a DeLorean por ser un antiguo vecino y que sabía de sus problemas financieros, le ofreció el negocio sabiendo de su vulnerabilidad financiera. Los abogados defensores de DeLorean lo absolvieron con éxito, argumentando que su cliente se había convertido en un «objetivo ilegal» de la operación, completamente fabricada para que condujera a su arresto.

Contribuyó a su absolución que DeLorean tampoco tenía antecedentes criminales, a diferencia de Hoffman que no solo tenía sino que además se beneficiaba directamente de la trama que había armado, con DeLorean incriminándose a sí mismo en video.

DeLorean fue declarado inocente en 1984.

De todas maneras, para ese entonces su compañía ya estaba en bancarrota y su reputación como empresario definitivamente arruinada.

El juez le preguntó tras el juicio si pensaba volver al negocio automovilístico, y con cierta ironía respondió: «¿Usted me compraría un automóvil usado a mí?».

Volver al Futuro

Al año siguiente de su juicio, se estrenó Volver al Futuro y su preciada creación sería célebre. Según se ve en uno de los extras del lanzamiento de la película en DVD, John DeLorean le envió una carta al productor y guionista de Back to the Future, Bob Gale, agradeciéndole por haber incluido su automóvil en la película. A pesar de esto, sus finanzas nunca se resolverían por completo.

Años más tarde quiso ingresar en el negocio de la construcción de trenes y hasta presentó una patente para la realización de un monorriel, pero la construcción nunca se llevó a cabo.

En 1999, tras haber litigado en al menos 40 casos relativos a su DeLorean Motor Company, finalmente se declaró personalmente en bancarrota.

John DeLorean se vio obligado a vender su última propiedad, una finca en Nueva Jersey.

¿El comprador? Donald Trump, en ese entonces todavía un magnate en el negocio inmobiliario. La finca se convirtió en un campo de golf de Trump.

Así, la historia del hombre al que el capitalismo castigó con la ruina financiera pese a su habilidad y destreza en la ingeniería automotriz, concluyó en manos del hombre al que el capitalismo premió con un imperio heredado y eventualmente la presidencia de los Estados Unidos, y todo eso sin tener talento alguno.

Si tan solo hubiera podido viajar en el tiempo para impedirlo.

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