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Adam Sandler: ¿Por qué es tan popular y tan criticado al mismo tiempo?

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Frederick M. Brown / Fotógrafo autónomo

Nombrar a Adam Sandler es evocar un conjunto de películas, una serie de escenas o como mínimo algunos personajes que casi todo el mundo conoce, que eso que llamamos el gran público tiene definitivamente incorporado y presente.

Como actor primero, y como actor, productor y guionista después (a fines de los 90 fundó su propia compañía productora Happy Madison, un nombre que combina dos de sus éxitos tempranos, Happy Gilmore y Billy Madison), Adam Sandler se ha convertido en una marca registrada, y en particular en una marca fácilmente reconocible e increíblemente exitosa.

Adam Sandler, exitoso y reconocido

Hablar de su éxito es sencillo, a primera vista.

Sus películas, en las que siempre interpreta personajes algo tontos e irascibles pero de buen corazón, han sido consistentemente grandes éxitos de taquilla, y el actor ha sido incluido muchas veces en listas del tipo de «los actores mejores pagos de Hollywood».

Un informe reciente calcula su fortuna en 340 millones, un gran porcentaje obtenido gracias a su rol como productor y a acuerdos con los estudios en los que se queda con una tajada de la recaudación de sus películas.

En los últimos años no se puede hablar de taquilla porque se ha dedicado a hacer películas para Netflix, y la compañía de streaming no es muy propensa a difundir sus números de audiencia.

Pero sí hay algunas señales claras: inicialmente Adam Sandler había hecho un trato con Netflix por cuatro películas, pero recientemente el acuerdo fue extendido a ocho películas. Oficialmente, Netflix ha dicho que estas producciones (algunas tan vapuleadas como The Ridiculous 6 o The Do-Over) son un éxito de audiencia y quieren seguir colaborando con Adam Sandler todo lo que sea posible.

Además, están invirtiendo cada vez más dinero. Para su próximo proyecto, una comedia titulada Murder Mystery, convocaron nada menos que a Jennifer Aniston, con quien Sandler ya había coprotagonizado Una esposa de mentira.

Por Murder Mystery, Netflix le pagará a Adam Sandler 15 millones de dólares.

Netflix parece una evolución natural para su carrera, si pensamos que gran parte de su popularidad (¿o debería decir visibilidad? Quizá el concepto de «popularidad» contiene cosas como prestigio y aceptación, que no siempre es el caso con Sandler) radica en la curiosa y evidente omnipresencia de sus películas en los canales de cable.

Es increíble todo lo que uno está dispuesto a suspender sus exigencias cinematográficas cuando no tiene que moverse del sofá ni pagar una entrada para ver una película. Cuando uno no busca adentrarse en la octava maravilla del séptimo arte si no buscar algo en qué distraer el cerebro mientras se come un sándwich a la noche.

Hablar de reconocimiento es más complejo: para una gran porción del público sus películas son inmediatamente reconocibles, en el sentido de que se asocian a la clase de comedia más tonta que es capaz de producir Hollywood.

¿Cómo se combinan estos dos aspectos en la carrera de Adam Sandler?

La mayoría silenciosa

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Columbia Pictures Corporation

Ciertos fenómenos de la cultura popular parecen obedecer a una suerte de tercera ley de Newton: generan una reacción de igual magnitud pero contraria a la de su popularidad.

Toda la popularidad y el éxito de Adam Sandler generaron como respuesta una crítica exacerbada, generalizada y siempre muy visible al actor y sus películas.

Esa parece ser una de las claves del misterio: los detractores de Adam Sandler son mucho más vehementes y locuaces que sus fans y defensores, pero seguramente muchos menos.

Sus críticos son activistas, dispuestos a hablar, a la menor oportunidad, sobre lo pésimo de sus películas e incluso tal vez sobre cómo ha arruinado el cine en general y cómo es una señal de la decadencia cultural.

Sus fans, o simplemente los que ven sus películas, suelen adoptar una actitud más pasiva y desinteresada. Nunca una película de Adam Sandler será de culto. Su fenómeno es exactamente lo opuesto. Masivo y carente de verdadero fanatismo y mucho menos obsesión e idolatría.

Basta ver cualquier publicación o foro en redes sociales para comprobar cómo se acumulan las críticas y los comentarios maliciosos, mientras apenas si se encuentra cada tanto alguien dispuesto a confesar, casi indiferente «a mí me divierte».

Público vs. crítica

cosas que suceden siempre en las peliculas de adam sandler 0
Columbia Pictures

Y si hablamos de estos dos discursos enfrentados, uno impasible y desinteresado («a mí me divierte»), y otro efusivo y militante («lo peor que le pasó al cine»), este último tiene sus representantes privilegiados en los críticos de cine.

El enfrentamiento público vs. crítica suele ser una falsa dicotomía, pero sí se puede decir que un crítico dedicado profesionalmente a ver películas y analizarlas, cosa que hace más o menos con ritmo diario, es más propenso a imponer determinadas exigencias formales y narrativas.

No son aspectos en lo que se luzca Adam Sandler (ni le interesen), lo que ha convertido a sus películas en el objetivo preferido de los críticos que recopila el sitio Rotten Tomatoes, que suelen sacar toda su artillería pesada cuando se trata del creador de Grown Ups y Pixels.

Lo que estos críticos no han logrado, preocupados por demostrar su interés por lo elaborado y complejo, es alejarse de ese discurso ya esquemático y casi doctrinario que se sitúa a sí mismo del lado de la inteligencia por simple oposición, pero no busca conectar con el otro discurso y con la gente que, sin necesidad de asumir que es toda estúpida, encuentra un atractivo en estas películas.

De repente, repetir que las películas de Adam Sandler son lo peor que le sucedió al cine, es más conservador que las propias películas de Adam Sandler.

Humor simple, pero repetitivo

El espectador «a mí me divierte» de Adam Sandler es impermeable a la presunta mala reputación de sus películas, y a las críticas sobre su falta de sofisticación o complejidad o sobre la estupidez perenne de sus personajes y los mundos que construye.

Esa simpleza, pero sobre todo su renuncia al humor motivado por el cinismo, por una visión oscura y retorcida del mundo o por alguna clase de furia o indignación con el mundo real, es precisamente lo que seduce a mucha gente.

Su humor es siempre eficaz y directo, surgido de la torpeza y la confusión.

Sus películas producen el efecto de ver a alguien tropezar y caerse.

Claro que el efecto ver a alguien tropezar y caerse empieza a perderse si la caída se repite una y otra vez con los mismos resultados.

Su filmografía es prolífica y mantiene un ritmo constante de una o dos películas por año (a veces más) pero casi sin variación en términos generales. Personajes similares, conflictos similares, resoluciones similares.

Es otro aspecto esencial en la división que genera: hay quienes encuentran esta falta de sorpresas indignante; hay quienes están complacidos con saber lo que van a encontrar, y luego encontrarlo.

Dice la sección de trivia de la página de Adam Sandler en IMDb:

«Suele tener grandes nombres en el reparto de sus películas. Esto se debe probablemente a la alta recaudación de sus películas y al hecho de que es generalmente considerado un hombre amable y agradable con el que trabajar».

Puede que Adam Sandler no haya revolucionado al cine ni sea un autor influyente ni sus películas se estudien en escuelas de cine, pero es una figura ineludible de la cultura popular, que ha hecho divertir a millones de espectadores con sus películas y que además es querido por sus colegas.

No es un mal legado.

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