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The Meyerowitz Stories no es solamente una buena actuación de Adam Sandler

Atsushi Nishijima/NETFLIX

Desde que The Meyerowitz Stories (New and Selected) se proyectó en el Festival de Cannes 2017, donde compitió por la Palma de Oro, hay un aspecto en particular que ha dominado la discusión de la película: la actuación de Adam Sandler.

Lo cual suena lógico.

El ámbito de este prestigioso festival de cine internacional y el del cine de autor son ciertamente ajenos para el actor que se ha empecinado en hacer consecutivamente comedias simples, sin demasiada ambición ni sofisticación y casi sin siquiera variación, interpretando prácticamente al mismo personaje, lo que le ha granjeado una suerte de ensañamiento por parte de la crítica estadounidense, que aprovechando la oportunidad para demostrar su inteligencia y refinamiento (los de la crítica) lo erigió como el representante definitivo de lo trivial y estúpido del cine actual.

Luego del Festival de Cannes, The Meyerowitz Stories fue adquirida y estrenada por Netflix, que también produjo las últimas y vapuleadas comedias de Sandler (especialmente The Ridiculous Six y The Do-Over), lo que acentuó el contraste.

Adam Sandler puede actuar, si quiere

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Netflix

Definitivamente, Adam Sandler se luce en The Meyerowitz Stories, una comedia dramática familiar.

Interpreta al mayor de tres hermanos que, después de mucho tiempo, vuelven a reunirse en Nueva York con motivo de una exhibición artística de la obra de su padre (Dustin Hoffman), un reconocido escultor de vasta trayectoria pero que nunca fue demasiado exitoso.

Danny Meyerowitz no tiene una personalidad muy diferente de la que habitualmente suele mostrar Adam Sandler en sus comedias. Un hombre fracasado, por momentos infantil, tal vez incluso algo solitario, que no ha aprendido del todo a conducirse funcionalmente en la vida adulta, pero bienintencionado y de buen corazón.

Aquí, sin embargo, al no tener que buscar necesariamente con la exhibición de estos rasgos la risa del público (aunque a veces sí), su interpretación es moderada, probando que si así lo desea puede actuar realmente y que su personaje puede despertar empatía, que puede mostrar persuasivamente verdaderas emociones humanas.

(Ya lo había demostrado en la extraordinaria Punch-Drunk Love de Paul Thomas Anderson, una película que comparte con ésta esa aura art house y el ser realizada por un autor-director; tal vez el enojo de la crítica proviene del hecho de que siendo capaz de hacer este tipo de películas prefiere seguir haciendo sus comedias de siempre)

Más allá de Sandler

Atsushi Nishijima/NETFLIX

El gran mérito es del director Noah Baumbach, especialista en notables comedias dramáticas (The Squid and the Whale, Greenberg, Frances Ha, While We’re Young), que también escribió el guion de The Meyerowitz Stories y probablemente ya tenía a Adam Sandler en su mente para este personaje.

Ese distintivo estilo de Sandler funciona a la perfección porque pertenecen a un personaje bien desarrollado, pero además porque son recontextualizados por el director, reorientados para suscitar diferentes respuestas y puestos al servicio de la historia.

La personalidad de Danny Meyerowitz explica su lugar en la familia, echa luz sobre la relación que tiene con sus hermanos y, especialmente, con su padre.

Lo mismo cabe decir de Matthew Meyerowitz, el medio hermano menor de Danny (hijo de otra madre), al que Ben Stiller interpreta de manera también característica y acostumbrada, haciendo a un personaje que, como otros que ha interpretado, es un poco neurótico y a veces un cabrón, pero que no llega a ser detestable sino que más bien despierta simpatía.

Harold Meyerowitz, el padre, y los hermanos Danny y Matthew, son los verdaderos protagonistas de la película, el triángulo afectivo familiar que se encuentra en el corazón del argumento, mientras otros personajes orbitan en torno a ellos, aunque la película decide dejarlos en un segundo plano.

Hijos arruinados

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El Dr. House sostenía en su serie, con algo de cinismo pero con algo de razón, que todos los padres terminan por arruinar la vida de sus hijos.

Dicho en otras palabras: se podrían rastrear los orígenes de cualquier defecto del carácter de una persona en la relación que tuvo (o no tuvo) con sus padres.

Se podría agregar también que esto ocurre de manera independiente de los aciertos y errores, de las buenas o malas intenciones, del afecto o la falta de éste que haya caracterizado esa relación filial.

Esta noción sobrevuela la película, que muestra cómo las diferencias entre Danny y Matthew se corresponden con las diferencias que tuvieron y tienen en la relación con su padre.

Baumbach se mueve en un terreno que conoce y ha explorado en varias de sus películas, ese ámbito de clase media neoyorquina universitaria, culta y artística, un poco esnob, en el que el drama familiar adquiere un tono patético pero además también es un buen material para el humor.

Como cuando Harold Meyerowitz, un artista respetado y de trayectoria, y por lo tanto arrogante, conoce a Sigourney Weaver y actúa de manera indiferente y desinteresada pero luego repite cada vez que puede que conoció a Sigourney Weaver y lo saludó personalmente.

O un mismo chiste que Harold repite a sus hijos al explicar que se cayó paseando a su perro, al que Danny y Matthew reaccionan de manera exactamente opuesta (Danny lo elogia, Matthew lo ignora, aunque luego lo repite ante un tercero).

Pequeños y geniales detalles como esos son los que terminan por construir a personajes convincentes y dar forma a una reconocible dinámica entre ellos, que es la esencia de la película.

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La hermana de Danny y Matthew, Jean Meyerowitz (Elizabeth Marvel), queda esencialmente relegada en esta historia, pero no se trata de un error o una omisión.

Es un reflejo del mismo tratamiento que recibió por parte de su padre primero y de sus hermanos después, y se puede ver también como una exploración del aspecto patriarcal de la familia y de imposiciones provenientes de cierta visión tradicional de la masculinidad.

Todos estos rencores, traumas de la infancia, búsqueda de afecto y aprobación, se da entre los varones de la familia, que ni siquiera logran sortear el intentar resolver las cosas mediante golpes de puño.

Pero más evidente queda esa intención de Baumbach al revelar cierta inesperada información acerca del pasado de Jean.

Tan ajena e ignorada ha sido, que sus hermanos nunca se habían enterado de un abuso que sufrió cuando era adolescente por parte de un amigo de su padre.

Al enterarse, Danny y Matthew liberan su furia agarrando a golpes el coche del ahora decrépito acosador. Cuando Jean se entera de lo que hicieron les dice: «Me alegra que se sientan mejor. Por desgracia, yo sigo arruinada».

The Meyerowitz Stories será recordada probablemente por ser la película en la que Adam Sandler se decidió a actuar (como lo es Punch-Drunk Love), pero es también una significativa adición a la casi intachable filmografía de Noah Baumbach y uno de los títulos nuevos más interesantes originales de Netflix.