Netflix te muestra un aterrador exorcismo REAL filmado por William Friedkin: todos los detalles

curas sacerdotes el exorcista
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El exorcista, ampliamente considerada una de las mejores películas de terror jamás realizadas, y ciertamente una de las más aterradoras, es una adaptación bastante fiel del libro del mismo nombre, un bestseller del autor William Peter Blatty que, aunque narra la historia ficticia de la posesión demoníaca de la hija adolescente de una famosa actriz, y de los curas que intentan exorcizar el demonio, está a su vez inspirada por un caso real.

Este caso, ocurrido en 1949 y conocido como «el exorcismo de Roland Doe», fue en su momento uno de los tres casos oficialmente reconocidos por la Iglesia Católica de los Estados Unidos.

Como suele suceder, el caso estuvo rodeado de mucha especulación y suspicacia, con el principal argumento racional siendo el de que el adolescente presuntamente poseído (en la novela se cambió el sexo y la edad del protagonista) tenía alguna clase de trastorno mental y fingió los supuestos síntomas de la posesión demoníaca.

Una película basada en hechos reales

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El director de El exorcista, William Friedkin, siempre se ha mostrado reacio a discutir los aspectos «basados en hechos reales» de la película.

De manera similar a lo que ocurre con la reciente y muy exitosa saga The Conjuring, la etiqueta de «basada en hechos reales» refuerza la historia y su efecto en la audiencia.

Los escépticos, como uno, bien podemos separar la existencia real de las personas que inspiraron la película (un adolescente en El exorcista, los casos de Ed y Lorraine Warren en The Conjuring) y los eventos objetivos que los rodearon, de la de un exorcismo u ocurrencias demoníacas reales. Y aún así ceder a la «suspensión de la incredulidad» que nos permite disfrutar las películas.

Lo cierto es que Friedkin no era un hombre religioso cuando filmó El exorcista, y se ha dicho que la hizo con la intención de retratar de la manera más fiel posible los eventos ocurridos en torno al exorcismo de Roland Doe, incluyendo solamente aquellos que hayan sido verificados por los involucrados.

el exorcista imagen subliminal
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Agregándole, eso sí, algunos toques adicionales para profundizar el efecto (como la cabeza girando, cosa que ha dicho que no cree que haya ocurrido realmente).

Pero Friedkin sí creía en el poder del exorcismo como rito.

Un exorcismo real

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Haber hecho la película más icónica sobre un exorcismo, le valió a Friedkin la posibilidad de ser testigo ahora de un exorcismo real, realizado por el Padre Gabriele Amorth en Roma, el que filmó para convertir en el documental El diablo y el Padre Amorth, que fue proyectado orginalmente en el Festival de Cine de Venecia, en 2017, y desde hace unos días se puede ver en Netflix.

La idea se le ocurrió a Friedkin estando en Italia. El director estaba familiarizado con el trabajo del Padre Amorth, un exorcista muy conocido porque, aunque la iglesia suele ser muy reservada respecto al tema, operaba de manera independiente y había sido crítico con el Vaticano (el Padre Amorth falleció en septiembre de 2016).

Según cuenta Friedkin, también el Padre Amorth estaba recíprocamente familiarizado con su trabajo, y era conocida su posición favorable a la película El Exorcista, por haber ayudado a que el público comprenda cómo es su trabajo, «aún si los efectos especiales eran muy exagerados».

Fue por esto probablemente que, cuando Friedkin le escribió proponiéndole reunirse, el padre aceptó, para sorpresa del director. Y no sólo eso, sino que le permitió filmar uno de sus exorcismos.

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«Tuve que filmar yo solo, obviamente» explicó Friedkin. «Las condiciones eran que no llevara asistentes ni luces, así que filmé únicamente con una cámara de alta definición, parado a medio metro de ellos, tal vez más cerca».

«Fue aterrador» reveló después. «Pesé de tener miedo por lo que pudiera pasar, a sentir una gran empatía por el dolor y el sufrimiento de esta mujer, lo que obviamente se muestra en la película».

La mujer poseída llevaba tratándose con el Padre Amorth por un buen tiempo. El exorcismo que registró Friedkin en su documental fue el noveno que le realizaba Amorth, a razón de uno por mes.

¿Hay alguna explicación científica para el caso de esta mujer?

«Consulté con neurólogos, neurocirujanos, algunos de los mejores en Estados Unidos» dijo Friedkin, describiendo algo de lo que veremos en el documental.

«Ninguno sabe cuál puede ser su enfermedad y ninguno recomendaría un procedimiento quirúrgico. Creen que es algo originado en su cerebro, pero, y esto lo dicen en la película, nunca han visto antes estos síntomas. Después consulté algunos psiquiatras, que me dijeron que ahora la psiquiatría reconoce las posesiones demoníacas. En realidad se llama trastorno de identidad disociativa/ posesión demoníaca. Si un paciente llega y les dice que está poseído por un demonio, ellos no les dicen que no, sino que prosiguen con cualquiera que sea el tratamiento psiquiátrico que creen necesario, incluyendo la medicación. Y entonces traen un exorcista».

El documental de William Friedkin está disponible en Netflix.

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