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El vengador anónimo: Bruce Willis hace justicia por mano propia en el remake de este clásico

Metro-Goldwyn-Mayer

La producción de blockbusters de Hollywood se ha convertido en parte en un juego de azar que consiste en ver cuál es la próxima película clásica de las décadas de los 70, 80 o 90 que tendrá su remake (antes eran remakes de películas extranjeras, ahora Hollywood ha decidido volver a mirar a su pasado).

Ahora le toca el turno a Death Wish, más conocida como El vengador anónimo en América Latina, la película que cimentó la popularidad de Charles Bronson y fue un enorme éxito internacional, al punto de convertirse en una saga de cinco películas y de dejar a su protagonista para siempre asociado a este papel, pese a no ser de los más interesantes que hizo.

¿Una película política?

Paramount Pictures

Aquella película de 1974, dirigida por Michael Winner, fue ampliamente criticada por revertir el tono de la novela original en la que se basó, la que denunciaba los peligros de tomar justicia por mano propia, para pasar en cambio a justificarla y apoyarla, al igual que al castigo desmedido a los criminales.

Pero este aspecto también se vio como una de las claves de su éxito, al menos en los Estados Unidos, en una década marcada por el aumento de la violencia y el crimen en las grandes ciudades, y la película se erigió como una suerte de fantasía justiciera (derechista).

Tal vez una de las cosas más interesantes del remake de Death Wish, entonces, será ver cómo se adaptará este aspecto en el nuevo clima social y político de los Estados Unidos, bastante diferente y con nuevas sensibilidades, pero igualmente agitado.

bruce willis pulp fiction
Miramax

Bruce Willis es ahora el padre de familia que lleva una vida regular y tranquila (su personaje es un cirujano, en lugar del arquitecto de Charles Bronson), y se convierte en una máquina de matar tras el asesinato de su esposa (Elisabeth Shue) y la violación de su hija (Camila Morrone).

El argumento se mantiene idéntico al de la película original, y suena casi anacrónico, o por lo menos ajeno a esas nuevas sensibilidades antes mencionadas.

Una película con personajes femeninos que existen nada más que para ser objetos de brutal violencia y darle una motivación al héroe y la posibilidad de venganza, igualmente violenta.

El primer tráiler fue recientemente difundido, y sugiere otras aristas potencialmente controvertidas de la película.

Mientras la película original transcurría en Nueva York, la nueva Death Wish transcurre en Chicago, una ciudad que en efecto ha estado en el medio del debate político por el aumento en sus tasas de criminalidad y delincuencia (un asunto directamente tratado en la película Chi-Raq, de Spike Lee), de modo que la intención no parece ser la de eludir la resonancia política actual, sino todo lo contrario.

El director es Eli Roth (Hostel, The Green Inferno), que no se ha caracterizado especialmente por su sutileza y mesura, así que habrá que ver qué resulta de su incursión en estos asuntos de complejidad social y política, en los que parecen haber además otras connotaciones relacionadas al problema racial («lucía como un tipo de color blanco» dice una mujer en el tráiler describiendo el misterioso vengador a la policía) y a candentes polémicas, como la del control de armas.

Death Wish se estrena en noviembre.