explora

Según la ciencia, los alimentos que consumimos al estar enfermos se relacionan con nuestra recuperación

El frio provoca resfriados tu mama tenia razon y esta comprobado 1
IPGGutenbergUKLtd/iStock/Thinkstock

Cuando nos sentimos mal no tenemos ganas de comer nada o si nos da un poco de hambre preferimos sopas y alimentos livianos, ¿no es así? Al parecer habría una razón científica detrás de esto...

Investigadores de la Universidad de Yale descubrieron que había una relación entre lo que comemos al estar enfermos según cuál sea la causa de nuestro mal. Nosotros te contamos de qué se trata.

Dime qué comes y te diré si mejorarás

Las 5 mejores comidas para llevar al espacio 05
HandmadePictures/iStock/Thinkstock

«Enfermo que come no muere», al menos así lo indica un dicho popular de mi país y que relaciona el apetito con la gravedad o proceso de recuperación de una enfermedad. Expertos en inmunología de la Universidad de Yale quisieron saber si la alimentación tiene alguna relación con la cura de enfermedades infecciosas.

Los investigadores experimentaron en ratones que habían sido infectados con virus o bacterias y luego probaron como cierto tipo de alimentos o el ayuno tenía efectos sobre su recuperación, los resultados son bastante interesantes.

Los científicos dieron a los ratones enfermos glucosa, lo que tuvo un efecto positivo en los infectados con virus, pero negativo y hasta letal en quienes tenían condiciones bacterianas. En el caso de infecciones con bacterias, el no comer era más útil.

¿Por qué los diferentes tipos de alimentación causan efectos distintos según la causa de la enfermedad?

thermo
Chepko Danil - RF - Thinkstock

Los ratones enfermos, sea cual sea la causa, presentaron una respuesta inmune natural en forma de inflamación a través de la cual el cuerpo intenta deshacerse de los patógenos. 

Los ratones que presentaban una gripe o resfrío, las cuales son provocadas por virus, versus los que tenían una infección de origen bacteriano, reaccionaban de la misma forma que los humanos ante ambas fuentes de contagio.

En ambos casos, la primera respuesta era una falta de apetito, pero en aquellos infectados con virus,este volvía más rápido y la razón es que el sistema inmune necesita esa glucosa para proteger a las zonas sanas del cuerpo de la respuesta inflamatoria.

gripe sopa
jean-marie guyon / iStock

Lo contrario pasa con las infecciones bacterianas. Al estar privado de alimento el cuerpo quema grasas liberando las llamadas cetonas las cuales tienen el rol de proteger el cerebro. Si bien este experimento se hizo con ratones los resultados podrían ser extrapolados a humanos aunque con efectos menos fuertes.

Las infecciones bacterianas en humanos tienden a provocar fiebre y falta de apetito, lo que es menos común en las virales. Nuestro cuerpo es inteligente y regula el apetito según las necesidades de nuestro sistema inmune de acuerdo al patógeno al que se enfrenta.

Enfermo que come no muere, pero todo depende de cuándo recobramos el apetito el cual se ausenta al inicio de casi cualquier enfermedad, pero ahora sabemos por qué queremos esa sopa de pollo o té con miel más rápido al tener una gripe o resfrío de origen viral.