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7 formas en las que se ha descubierto lo que comían nuestros antepasados

La ciencia se las ingenia de distintas y fascinantes formas para saber cuál era la dieta de chinos, babilonios y egipcios antiguos, e incluso del hombre primitivo.

1. Platos con restos de comida

En circunstancias excepcionales, una comida puede conservarse casi intacta por miles de años. Fue lo que ocurrió por ejemplo con la erupción del Vesubio que destruyó a Pompeya. La gente que estaba comiendo o se disponía a hacerlo, quedó sepultada debajo de una gruesa capa de ceniza que preservó los cuerpos y los platos.

2. Marcas dentales y sarro

Pompeya la ciudad dormida sobre la Bahia de Napoles 16
iStockphoto/Thinkstock

La dentadura es una de las partes del cuerpo que mejor sobrevive. La masticación de los alimentos deja marcas microscópicas en el esmalte dental. Los vegetales imprimen huellas cortas, tanto verticales como horizontales, mientras que las carnes dejan testigos largos predominantemente verticales en las superficies laterales. El sarro dental endurecido por milenios es una enciclopedia de la dieta del hombre antiguo.

3. Decadencia dental

El hombre primitivo, con su dieta a base de carne, tenía menos caries que sus descendientes que iniciaron el cultivo de los cereales. Los almidones debilitan la dentadura y la hacen más propensa a caries y enfermedades. A los cadáveres de tiempos del Imperio Romano les falta en promedio 6,6 dientes. Los que murieron 6500 años antes perdieron en promedio solo 3,5 dientes y los de 25000 años más atrás, apenas 2,2.

4. Herramientas y utensilios de manipulación de alimentos

C%C3%B3mo viv%C3%ADan los hombres de la Edad del Bronce
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La datación de las artes de pesca encontradas en un lugar informa sobre la presencia de pescados y mariscos en la dieta de una comunidad. El desgaste microscópico de las puntas de las flechas y herramientas de piedra utilizadas para cazar, proporcionan unas referencias que pueden cruzarse con la de los huesos de los animales hallados en las cercanías, para saber lo que se cazaba y cómo. Igual, las puntas de flechas incrustadas en huesos.

5. Métodos isotópicos

Los isótopos de los átomos son especies de huellas dactilares de los alimentos. El nitrógeno-15 se incrementa en la medida que viaja por la cadena alimentaria, mientras que el nitrógeno-14 disminuye. Las personas que basan su dieta en los vegetales muestran bajos contenidos de  nitrógeno-15 en comparación con quienes prefieren carnes y lácteos.

6. Restos botánicos

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Hemera/Thinkstock

Los fitolitos son partículas botánicas que identifican a la especies, incluso si son salvajes o domesticadas, y pueden recuperarse de sedimentos, cerámicas, dientes y herramientas. Hay partículas de polen muy resistentes, capaces de informar sobre las estrategias de explotación de una planta durante un tiempo determinado.

7. Contenido del tracto digestivo

En ambientes muy secos y fríos, el contenido del estómago y los intestinos se conserva en un estado lo suficientemente bueno como para saber el menú qué comió un ser vivo antes de morir hace miles de años. A la Señora de Dai, una momia china del siglo II a. E. C., le extrajeron 138 semillas de melón dulce del tracto digestivo. Murió en verano, ya que la fruta es de esa temporada en China. La materia fecal es otra valiosa fuente de información.