El noveno planeta de nuestro sistema solar en realidad podría ser un agujero negro

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Nuestro sistema solar, a diferencia de lo que podrían pensarse, no es un modelo totalmente definido. Conforme avanza la ciencia, algunos de los paradigmas que giran alrededor de nuestro sistema se desmoronan. Por ejemplo, hasta hace no mucho Plutón era considerado un planeta.

Cuando se degradó a Plutón a la categoría de planeta enano, muchos astrofísicos apostaron por la existencia de un noveno planeta más allá de la órbita de Neptuno, pero hasta el momento no se ha podido probar que dicho mundo sea real.

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Aparte de un noveno planeta, otros cuerpos celestes podrían ser los que estén ocupando un lugar tras-neptuniano en nuestro sistema solar. Podría haber otro planeta enano o incluso un agujero negro.

Sí, un agujero negro del tamaño de una toronja es lo que dos físicos creen que ha estado eludiendo a la ciencia desde hace tiempo, escondiéndose a las orillas del sistema solar. Este pequeño agujero negro contaría con la masa y la gravedad suficientes para tomar el lugar del famoso planeta 9.

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La hipótesis de James Unwin y Jakub Scholtz, investigadores de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Durham, respectivamente, fue publicada en el sitio Arvixe invita a analizar la posible existencia de este fenómeno.

De acuerdo con los científicos, en los confines de sistema solar, pasando a Neptuno, hay varios objetos que se comportan de una manera poco usual.

Estos objetos, definidos como tras-neptunianos, giran alrededor de ejes que apuntan lejos de los planetas más grandes conocidos. Dichos cuerpos celestes forman una franja y orbitan en un plano diferente a los 8 planetas conocidos. Lo anterior sugiere que algo más, con una fuerza de gravedad increíble, está tirando de ellos.

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Otro grupo de astrónomos ya se había percatado de esta anomalía, por lo que realizaron los cálculos pertinentes para llegar a la conclusión de que se trata de un planeta cuya masa es 10 o 20 veces superior a la de la Tierra, y que sigue una órbita inestable. Si bien es una teoría algo extraña, la mayoría de los científicos creen en ella.

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NASA

Para el profesor Scholtz, la hipótesis de que dicho fenómeno es causado por un planeta es la más sensata, No obstante, se sabe que en el universo temprano existen una gran variedad de nuevas teorías que podrían explicar la anomalía, como los agujeros negros primordiales.

Cuando alguien menciona a un agujero negro, lo primero que viene a la mente es un objeto enorme, formado por el colapso de dos estrellas, cuya masa queda atrapada en singularidades infinitamente densas, rodeado por un horizonte de eventos del cual no puede escapar ni siquiera la luz.

Pues bien, algunos astrónomos sugieren que en los primeros tiempos del universo, cuando todo permanecía caliente por el Big Bang, ya existían agujeros negros.

Estos agujeros negros primordiales se habrían formado cuando fragmentos de la materia primitiva colapsaron entre ellos, condensándose en singularidades. Dichos agujeros serían mucho más pequeños que los comunes, pero a la vez serían varias veces más pesados que nuestro planeta.

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De acuerdo a lo que el profesor Unwin comentó para el sitio especializado LiveScience, el horizonte de eventos de estos agujeros negros sería pequeño, del tamaño de una toronja, pero con una masa 5 veces mayor a la de la Tierra.

Pero, gracias a la gravedad, si un agujero negro de ese tipo llegara al centro de nuestro sistema solar, orbitaría alrededor del Sol, tal y como lo hace un planeta. Además, atraería a otros planetas y asteroides cercanos, sin que existiera forma de distinguir entre este fenómeno y un mundo nuevo.

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Algunos astrónomos tienen la firme creencia de la existencia del noveno planeta, y si bien la evidencia es sólida y la búsqueda implacable, para el profesor Unwin vale la pena explorar la idea de que sea algún otro objeto lo que esté causando el peculiar efecto.

Para los investigadores, la forma de verificar este fenómeno es buscando signos de aniquilación de materia oscura, ya que la teoría de los agujeros negros primordiales explica que estos cuerpos estarían rodeados de halo de materia oscura, la cual se aniquila produciendo rayos gamma, de los cuales surgirían fotones detectables desde la Tierra.

Si ya se han encontrado estos rastros, lo único que haría falta es utilizar al Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi para escanear el cielo, en búsqueda de partículas u otros indicios de un agujero negro.

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