No, no es Black Mirror: la Universidad de Washington logró "conectar" el cerebro de tres personas

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Aún en la actualidad existen misterios del comportamiento cerebral que logran inquietar a la comunidad científica.

En una hipótesis que parece sacada de una novela de ficción, un grupo de científicos de la Universidad de Washington decidió darle un significado más que filosófico a la palabra telepatía: lograron conectar exitosamente los cerebros de tres personas diferentes para que pensaran y actuaran juntas.

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Romanova Natali/shutterstock

Suena a un escalofriante y prometedor episodio de la nueva temporada de Black Mirror, pero es una realidad: este experimento consistió en crear una especie de "red social" entre los cerebros de los sujetos voluntarios, de manera que ellos mismos se pusieran de acuerdo para resolver un problema sin siquiera dirigirse la palabra.

Esta nueva red social recibió el nombre de BrainNet por parte de los investigadores, funciona creando impulsos eléctricos a través de encefalogramas que miden la actividad cerebral individual, todo esto realizado en conjunto con la estimulación magnética transcraneal (TMS).

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BrainNet, es la primera interfaz cerebro-cerebro directa y no invasiva que permite que los individuos intercambien actividad cerebral sencilla para tomar decisiones en equipo.

Desde luego la tecnología actual de esta nueva conexión no permite realizar actividades complejas o llegar a los extremos de "controlar" la actividad motriz de otros. No obstante es lo suficientemente avanzada para que dos individuos actúen como emisores a través de su actividad cerebral y el sujeto restante sea el receptor de la misma.

El primer experimento con BrainNet puso a tres individuos a jugar Tetris.

Cada sujeto estaba en diferente habitación. Uno de ellos (el receptor) tenía en mano el control del videojuego para rotar y dejar caer las piezas, en ningún momento vio la pantalla con todo el tablero, sólo tenía la vista de las piezas descendiendo. El receptor estuvo conectado a una máquina TMS que estimulaba ciertas reacciones en el cerebro utilizando ráfagas cortas de energía magnética.

Las otras dos personas (emisores) sí tenían vista al juego completo. No tenían el control manual del videojuego, pero a través de sus actividad cerebral guiaban al receptor para que supiera cómo mover la pieza, de tal forma que encajara adecuadamente.

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Washington University

La dinámica era sencilla: si el emisor quería que el receptor girara la pieza al lado derecho, enfocaría sus ojos en el lado derecho de la pantalla. En ese momento una luz LED parpadeaba a 15 hertz para guiar al receptor en su campo de visión. Esto generaba ondas cerebrales en la misma frecuencia, los encefalogramas monitoreaban este comportamiento y lo transmitían al TMS del receptor.

En algunas ocasiones durante el experimento, los investigadores pedían a los emisores mandar señales contrarias de movimiento de piezas al receptor. Era tarea de este último interpretar de la mejor manera las guías cruzadas e irse por luz que le parecía más confiable.

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Washington University

Este juego de Tetris terminó con una increíble precisión del 81.25 %, lo que concluye que los tres sujetos coincidieron la mayoría de las veces para hacer las jugadas.

¿Te gustaría intentar algo así en un experimento?, ¿hasta dónde crees que llegue la BrainNet en los próximos años? ¡Cuéntanos tus teorías en los comentarios!

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