Ella descubrió los púlsares y le dieron el Premio Nobel a alguien más, el final te dejará una sonrisa

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Roger W Haworth/Flickr/Wikipedia Commons | Steven_Mol vía Shutterstock

A lo largo de la historia muchas mujeres destacaron en la ciencia. No obstante, si se hace un recuento por el pasado, se perciben los obstáculos que ellas enfrentaron, no sólo por las dificultades para el acceso a la educación, sino por la discriminación académica por su género.

Un ejemplo que ha vivido para reivindicar los errores del pasado es la astrofísica Jocelyn Bell Burnell, quien en 1974 descubrió la primera radioseñal de un púlsar junto a su tutor de tesis doctoral para Cambridge, Antony Hewish y su colega Sir Martin Ryle.

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Los púlsares (acrónimo para pulsating stars) se definen como estrellas de neutrones capaces de emitir pulsos de radiación periódica gracias a su inmenso campo magnético.

Para esta hazaña Bell Burnell ideó la construcción de un radiotelescopio para usar los destellos interplanetarios en el estudio de los quásares (descubiertos recién a finales de la década de 1960).

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Steven_Mol vía Shutterstock

Durante una de sus sesiones de investigación con este nuevo dispositivo, Jocelyn detectó un pequeño patrón en los registros de las lecturas, al monitorearlo descubrió que se trataba de un pulso regular, aproximadamente uno por segundo.

Lo denominó temporalmente LGM1 (Little Green Man 1) y finalmente lo identificó como una estrella de neutrones de rápida rotación. Bell Burnell informó a sus colegas de esta notoriedad y siguieron estudiando los ahora denominados pulsares.

La detección de estos cuerpos significó un avance clave en la astrofísica: representan la explicación concreta que conocemos hasta hoy sobre la formación y evolución de las estrellas. Sin duda un hallazgo digno de un Premio Nobel para su época.

El Premio Nobel llegó, pero no se dirigió a todos los merecedores: el comité organizador otorgó el galardón sólo a Antony Hewish y a Martyn Rile. A pesar de que Jocelyn fue quien ideó el tema de la tesis inicial para esta investigación y fue la primera en notar las pulsaciones regulares en el radiotelescopio, fue ignorada por ser mujer.

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Astronomical Institute, Academy of Sciences of the Czech Republic vía Wikipedia commons

Jocelyn Bell Burnell contó en 2017 durante entrevista exclusiva con la BBC, como durante toda su carrera vio presentes las barreras de género.

Cuando era adolescente era la número uno de su clase y ya había leído todos los libros de astronomía que tenía su padre, Aún así sus profesores trataron de persuadirla para que no estudiara astrofísica en Oxford, porque se decía que era una carrera de hombres.

Las cosas no mejoraron cuando entró a la Universidad. Como era la única mujer de su generación, era hostigada constantemente. Su autoestima se vio deteriorada debido al acoso constante.

Hoy día con 75 años, Jocelyn dedica su vida a la astrofísica con un plus: viaja constantemente para incentivar a otras mujeres a incursionar en carreras científicas, y las anima a no dejarse llevar por prejuicios que obstaculizen su talento.

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Silicon Republic vía Wikipedia Commons

El desenlace de la historia de Jocelyn es simple, feliz y reciente: la comunidad científica reconoció su verdadero mérico, y aunque es cierto que el Nobel de 1974 ya no puede ser revocado, Bell Burnell ganó este año el Premio Especial Breakthrough de Física Fundamental, precisamente por su ardua labor respecto a los púlsares desde los inicios de su vida profesional.

El premio consistió en 3 millones de dólares. Aunque Bell Burnell puede usarlos para compensarse a sí misma por un reconocimiento que no le dieron hace años, decidió hacer algo mejor: contó en exclusiva a Pallab Ghosh de la BBC, que destinaría ese premio a múltiples inversores y fundaciones dedicadas a promover la diversidad en las carreras científicas.

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