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Un ejército de hormigas forma un puente para atacar un panal y es tan espeluznante como maravilloso

hormigas forman puente
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A las hormigas marabunta también se les llama hormigas guerreras o legionarias, dado que suelen tener un comportamiento agresivo que se manifiesta en forma de grandes ataques perpetrados por un enorme número de ellas.

A diferencia de los ejércitos humanos, los de las hormigas marabunta exhiben complejos comportamientos sociales y dejan entrever un comprometido trabajo en equipo para alcanzar sus objetivos.

Por ejemplo: una de las proezas más asombrosas de las hormigas marabunta es su capacidad para formar puentes (u otras estructuras) con sus propios cuerpos, lo que les permite llegar a lugares que de otra manera serían inaccesibles y cargar a través de ellos sus preciados botines.

El gran asalto al panal

El video muestra el ataque de un ejército de hormigas marabunta a un panal, al que acceden para llevarse de allí crisálidas, larvas y huevos, y también a las avispas adultas que no hayan logrado escapar. De modo que el saqueo puede durar un largo rato.

Este video se ha viralizado en parte por lo fascinante (y repugnante, si me preguntan a mí) que resulta el puente colgante hecho de miles de hormigas, pero también por el misterio que encierra.

¿Por qué las hormigas decidieron atacar el panal de esta manera rebuscada y altamente elaborada en lugar de simplemente ir directo caminando a través del techo? El camino recorrido es mucho mayor.

Hay diversas hipótesis.

La explicación más directa sugiere que en la superficie del techo podría haber algo que dificulte su pasaje por allí o afecte el rastro de feromonas que suelen seguir las hormigas.

Otra, también muy sencilla, podría ser que siguiendo su modus operandi habitual decidieron comenzar a construir el puente y seguirlo a pesar de tener una vía más directa, como una suerte de falla en la «optimización prematura».

Pero hay otras hipótesis que sugieren una explicación más lógica detrás del accionar de las hormigas.

Muchas especies de hormigas tienen dificultad para caminar en un techo con sus cuerpos invertidos hacia abajo. Y en esa posición también sería mucho más difícil para ellas cargar su botín del panal.

En este sentido, parece mucho más sencillo seguir un puente que baja y luego sube. El puente, por otra parte, es lo suficiente ancho como para que las hormigas crucen en ambos sentidos, eliminando posibles «embotellamientos» y agilizando el tránsito.

Otra gran interrogante: ¿Cómo llegaron a construir ese puente?

Lo más probable es que inicialmente hayan comenzado con una línea recta a través del techo, y a medida que se iban sumando más hormigas la propia gravedad fue empujándolas hacia abajo.

El puente se mantiene unido gracias a la tensión lineal. Así quedó construida la parte de más abajo del puente, y luego se iban agregando hormigas en los extremos de acuerdo a la necesidad de mantenerlo unido y al tráfico de hormigas que lo cruzaba.

Un espectáculo sin dudas llamativo que nos recuerda que la naturaleza es sabia. Y también aterradora.

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