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TRAPPIST-1 no es el paraíso alienígena que creíamos y esta es la razón

ESO/M. Kornmesser/N. Risinger (skysurvey.org)

La estrella TRAPPIST-1 se encuentra en la constelación Acuarius y es apenas más grande que Júpiter. Se trata de una estrella enana y ultrafría que parecería ser el centro de un sistema de siete exoplanetas que están a 39 años luz del nuestro.

Cuando se descubrió la estrella y su sistema de exoplanetas, se consideró la posibilidad de que sean planetas habitables, ya que parecerían tener temperaturas moderadas y agua líquida en su superficie. Pero al estudiar el sistema un poco más, se reportó que en realidad son mundos inhabitables

Los «multidestellos» de energía 

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Andrey VP/Shutterstock

Un equipo de especialistas encabezados por el astrónomo Krisztián Vida del Observatorio Konkoly, en Hungría, analizaron los patrones de luminosidad en la información de TRAPPIST-1. Los datos fotométricos fueron obtenidos durante una misión de la NASA denominada K2 y realizada con el telescopio espacial Kepler.

En la misma lograron medir 42 destellos de alta energía provenientes de TRAPPIST durante un período de 80 días. Se registraron erupciones con «multidestellos», es decir varios destellos de energía que estallaron de una vez. Esta clase de erupciones pueden ser muy potentes y la más potente registrada se asemeja a la que sucedió con el Sol en el evento Carrington de 1859.

Hoy en día, esta clase de erupciones arrasaría con los sistemas de comunicación.

Tormenta solar en TRAPPIST-1

ESO / Kornmesser

La tormenta solar que sucedió en 1859 generó un impacto considerable, provocando la falla de todos los sistemas de telégrafo de la época en América del Norte y Europa. Pero si la humanidad fue capaz de sobrevivir, podría ser el caso para cualquier forma de vida en el sistema de TRAPPIST-1.

Sin embargo, en este caso, los destellos de energía se espaciaron de 28 horas, resultando un constante bombardeo de energía. Además, según el amplio equipo de especialistas tras el estudio de TRAPPIST-1, esta tormenta parecería ser miles de veces más poderosa que la sucedida en la Tierra y los planetas en el sistema se encuentran mucho más cerca de la estrella, recibiendo mayor intensidad.

De hecho, según varios estudios, una intensidad de la magnitud registrada generaría cambios en la atmósfera de los planetas que demorarían 30 mil años en estabilizarse.

Teniendo todo esto en consideración, el constante bombardeo de energía probablemente impida la estabilidad de las atmósfera, dificultando el desarrollo de vida primitiva.

A pesar de ser similar a nuestro sistema solar, TRAPPIST-1 y sus siete planetas están lejos de cumplir con los requisitos que conocemos para albergar vida. La NASA ya estaba considerando un viaje al sistema...

¡Qué decepción!

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